Derivaciones culturales de la novela de folletín.

Ver el fascículo de la “Cultura” dedicado a Dostoievsky en 1931. En un artículo Vladimir Pozner sostiene justamente que las novelas de Dostoievsky han derivado, desde el punto de vista cultural, de las novelas de folletín tipo Sue, etc. Es útil tener presente esta derivación para el desarrollo de la sección sobre la literatura popular, en cuanto muestra cómo ciertas corrientes culturales (motivos e intereses morales, sensibilidades, ideologías, etc.) pueden tener una doble expresión: la meramente mecánica de intriga sensacional (Sue, etc.) y la “lírica” (Balzac, Dostoievsky, y en parte V. Hugo). Los contemporáneos no siempre se dan cuenta de la degradación de una parte de estas manifestaciones literarias, como ha ocurrido en parte con Sue, que fue leído por todos los grupos sociales y “conmovía” también a las personas de “cultura”, mientras luego decayó a “escritor leído sólo por el pueblo” (la “primera lectura” da puramente, o casi, sensaciones “culturales” o de contenido y el “pueblo” es un lector de primera lectura sin actitud crítica, que se conmueve por la simpatía hacia la ideología general de la que el libro es, frecuentemente, sólo una expresión artificial y deseada).

Sobre este tema ver: 1) Mario Praz: La carne, la morte e il diavolo nella letteratura romantica, inc. 16, pp. X-505, Milán-Roma, ed. La Cultura (ver la crítica de Luigi Foscolo Benedetto en el “Leonardo” de marzo de 1931; de la que resulta que Praz no ha distinguido con exactitud los diversos grados de cultura, motivando por ello algunas objeciones de Benedetto, que por otro lado, no parece entender el nexo histórico de la cuestión histórica-literaria); 2) Servais Etienne: Le genre romanesque en France depuis l’apparition de la “Nouvelle Héloise” jusqu’aux approches de la Révolution, ed. Armand Colin; 3) Alice Killen: Le roman terrifiant ou “roman noir” de Walpole á Anne Radcliffe, et son influence sur la littérature française jusqu’ en 1840, ed. Champion; y Reginald W. Hartland (del mismo editor) Walter Scott et le roman “frénétique”.

La afirmación de Pozner que la novela de Dostoievsky es “novela de folletín” deriva probablemente de un ensayo de Jacques Rivière sobre la “novela de folletín” (quizás publicado en la “N. R. F.”), para quien significaría “una vasta representación de acciones que son conjuntamente dramáticas y psicológicas”, tal como la han concebido Balzac, Dostoievsky, Dickens y George Elliot.

Confrontar al respecto un artículo de Andrea Moufflet: Le style du roman-feuilleton en el “Mercure de France” del 1 de febrero de 1931. La novela de folletín—según Moufflet—ha nacido de la necesidad de ilusión, con la cual, infinitas existencias mezquinas intentaban, y quizás intentan todavía, romper la triste monotonía a la que se veían condenadas. Observación general: se puede hacer para todas las novelas y no solamente para el folletín. Es necesario analizar qué ilusión particular da al pueblo la novela de folletín, y cómo esta ilusión cambia según períodos históricos-políticos. Hay snobismo, pero también un fondo de aspiraciones democráticas que se reflejan en la clásica novela de folletín. Novela “tenebrosa” a lo Radcliffe, novela de intriga, aventura, policial, amarilla, de la mala vida, etc. Lo snob se ve en los folletines que describen la vida de los nobles o de las clases altas en general, pero esto agrada a las mujeres y especialmente a las muchachas cada una de las cuales, por otro lado, piensa que su belleza puede hacerla ingresar en las clases superiores.

Para Moufflet existen los “clásicos” de la novela de folletín; pero esto es entendido en cierto sentido: piensa que la novela de folletín clásica sería la “democrática”, con sus diversos matices, de V. Hugo a Sue, a Dumas. Habrá que leer el artículo de Moufflet, pero es necesario tener presente que examina la novela de folletín como “género literario”, por el estilo, etc., como expresión de una “estética popular” lo cual es falso. El pueblo es “contenidista”, pero si el contenido popular es expresado por grandes artistas, éstos son los preferidos. Recordar lo que he escrito sobre el amor del pueblo por Shakespeare, por los clásicos griegos y, modernamente, por los grandes novelistas rusos (Tolstoi, Dostoievsky). Así, en la música, Verdi.

En el artículo Le mercantilisme littéraire de J. H. Rosny ainé, en “Nouvelles Littéraires” del 4 de octubre de 1930, se dice que Víctor Hugo escribió Los Miserables inspirado por Los Misterios de París de Eugenio Sue y por el éxito que éstos tuvieron; tan grande que cuarenta años después el editor Lacroix estaba todavía estupefacto. Escribe Rosny: “El folletín”, tanto en la intención del director del periódico como en la del folletinista, fue producto inspirado por el gusto del público y no por el gusto de los autores”. Esta definición es unilateral. Y en efecto Rosny sólo escribe una serie de observaciones sobre la literatura “comercial” en general (por consiguiente, la pornográfica también) y sobre el aspecto comercial de la literatura. Si el “comercio” y un determinado “gusto” del público no se encuentran esto no es casual, tan es verdad que los folletines escritos en torno al 1848 tenían una orientación político-social determinada que todavía hoy los hace ser buscados y leídos por un público que está animado por los mismos sentimientos de 1848.*

A propósito de Víctor Hugo, recordar su amistad con Luis Felipe y, por consiguiente, su actitud monárquica-constitucional en 1848. Es interesante observar que mientras escribía Los Miserables escribía también las notas de Choses vues (escritos póstumos), y que ambos escritos no siempre están de acuerdo. Ver estas cuestiones porque habitualmente Hugo es considerado como un hombre de un solo bloque, etc. (En la “Revue des Deux Mondes” de 1928 ó 1929, más probablemente del 1929, debe haber un artículo sobre este tema.) Cfr. André le Breton Víctor Hugo Académicien en la “Revue des Deux Mondes” del 15 de febrero d 1929 (N. del E.).

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