Novela y teatro popular.

Al drama popular se lo tilda despreciativamente, drama o dramón de arena, quizás porque existen en algunas ciudades teatros al aire libre llamados arenas (la Arena del Sole en Bologna). Eduardo Boutet escribe refiriéndose a los espectáculos clásicos (Esquilo, Sófocles) que la Compagnia Stabile di Roma, dirigida justamente por Boutet, representaba con gran éxito en la Arena del Sole de Bologna todos los lunes, día de la lavandera. *

• Estos recuerdos de vida teatral de Boutet fueron impresos por primera vez en la revista “Il Viandante”, publicada en Milán por Tommaso Monicelli, en los años 1908-1909,

Siempre han tenido éxito en las masas algunos dramas de Shakespeare, lo que demuestra justamente conio se puede ser gran artista y al mismo tiempo “popular”.

En el “Marzocco” del 17 de noviembre de 1929 se publica una nota de Gaio (Adolfo Orvieto) muy significativa: “Danton”, il melodramma e il “romanzo nella vita”. La nota dice: ‘Una compañía dramática de reciente “formación”, que ha reunido un repertorio ‘de grandes espectáculos populares, desde El Conde de Montecristo hasta las Due Orfanelle, con la legítima esperanza de llevar gente al teatro, vio en Florencia colmados sus deseos con un novísimo drama de autor húngaro y de motivo franco-revolucionario: “Danton”. El drama es de De Pekar y es una “pura fábula patética con caprichosas fantasías de extrema libertad” (por ej. Robespierre y Saint Just asisten al proceso de Danton y discuten con él, etc.). “Pero es fábula, cortada a lo bravo, que se vale de los viejos métodos infalibles del teatro popular, sin peligrosas desviaciones modernistas. Todo es elemental, limitado, de trazo neto. Las tintas fuertes y los clamores se alternan con las oportunas calmas, el público respira y aprueba. Demuestra apasionarse y se divierte. ¿ Será este el mejor camino para conducirlo al teatro de prosa?”

La conclusión de Orvieto es significativa. Así, en 1929, para tener público en el teatro era necesario representar El Conde de Montecristo y las Due Orfanelle y en 1930 para hacer leer los periódicos era necesario publicar en folletín El Conde de Montecristo y José Bálsamo.

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