Giovanni Cena.

La figura de Cena debe ser estudiada desde dos puntos de vista: como escritor y poeta “popular” (comparar Ada Negri) y como hombre activo en tratar de crear instituciones para la educación de los campesinos (escuelas del Agro romano y de las Paludi Pontine, fundadas con Angelo y Anna Celli). Cena nace en Montanaro Canavese el 12 de enero de 1870, murió en Roma el 7 de diciembre de 1917. En 1900-1901 fue corresponsal de la “Nuova Antologia” en París y Londres. Desde 1902 jefe de redacción de la revista hasta su muerte. Discípulo de Arturo Graf. En los Candidati all’imortalita de Giulio De Frenzi es publicada una carta autobiográfica de Cena.

Sobre Cena es muy interesante el artículo de Arrigo Cajumi, Lo strano caso di Giovanni Cena (“Italia Letteraria”, 24 de noviembre de 1929).

Del artículo sobre Cena extraigo algunos fragmentos: “Nacido en 1870, muerto en 1917, Giovanni Cena aparece como una figura representativa del movimiento intelectual que desarrolló la mejor parte de nuestra burguesía a remolque de las nuevas ideas que venían de Francia y de Rusia; con un aporte personalmente más amargo y enérgico, causado por sus orígenes proletarios (¿o campesino?) y por los años de miseria. Autodidacta escapado por milagro del embrutecimiento del trabajo paterno y de la región natal, Cena entró inconscientemente en la corriente que en Francia, prosiguiendo una tradición (!) derivada (!) de Proudhon de mano en mano (!) a través de Vallés y los comuneros hasta los Quatre évangiles zolianos, el asunto Dreyfus, las Universidades populares de Daniel Halévy y que hoy continúa en Guéhenno (!) [sobre todo en Pierre Dominique y en otros], fue definida como la ida al pueblo [Cajumi traslada al pasado una consigna moderna, de los populistas: en el pasado en Francia no hubo jamás escisión entre el pueblo y los escritores, luego de la Revolución francesa hasta Zola. La reacción simbolista excavó un foso entre pueblo y escritores, entre los escritores y la vida y Anatole France es el tipo más completo de escritor libresco y de casta]. El nuestro [Cena] venía del pueblo: de aquí la originalidad (!) de su posición, pero el ambiente de la lucha era siempre el mismo, aquel donde se afirmó el socialismo de un Prampolini. Era la segunda generación pequeño burguesa luego de la unidad italiana (de la primera ha escrito magistralmente su crónica Augusto Monti en los Sansoussi), extraña a la política de las clases dominantes conservadoras, más vinculada en literatura a De Amicis y Stecchetti que a Carducci, lejana a D’Annunzio, y que preferirá formarse en Tolstoi, considerado sobre todo como pensador más que como artista, descubrirá a Wagner, creerá vagamente en los simbolistas, en la poesía social [¿simbolistas y poesía social?] en la paz perpetua, insultará a los gobernantes por ser poco idealistas y no se despertará de sus sueños ni aún con los cañonazos de 1914 [todo esto es un poco amanerado y estirado].” “Crecido entre penurias increíbles, sabía que era un anfibio, ni burgués ni hombre de pueblo: “Como me hice una instrucción académica y me diplomé, es algo que de sólo pensarlo me hace perder con frecuencia toda calma. Y cuando, pensándolo, siento que podré perdonar, entonces verdaderamente me siento un victorioso.” Siento profundamente que sólo el desahogo de la literatura y la fe en su poder de liberación y de elevación me han salvado de convertirme en un Ravachol.” [anarquista francés heroizado, 1859-1892 (guillotina)]

En el primer esbozo de los Ammonitori Cena imaginó que el suicida se tirase bajo un automóvil real, pero en la edición definitiva no mantiene la escena: “ ... Estudioso de las cosas sociales, extraño a Croce, Missiroli, Jaurés, Oriani, a las verdaderas exigencias del proletariado septentrional que él, campesino, no podía sentir. Turinés, era hostil al periódico que representaba a la burguesía liberal, o mejor social-democrática. De sindicalismo no hay ni trazas, de Sorel falta el nombre. El modernismo no le preocupaba.” Este fragmento muestra cuan superficial es la cultura política de Cajumi. Cena es a veces hombre de pueblo, proletario, campesino. La “Stampa” es socialdemócrata, o mejor existe una burguesía turinesa socialdemócrata. Cajumi en esto imita a ciertos políticos sicilianos que fundaban partidos democráticos-sociales o directamente laboristas y cae en la trampa de muchos publicistas de mofarse que han cocinado la palabra socialdemocracia en todas las salsas. Cajumi olvida que, en Turín, la “Stampa” estaba antes de la guerra, a la derecha de la “Gazzetta del Popolo”, periódico democrático moderado. Es gracioso luego el acoplamiento Croce-Missiroli-Jaurès-Oriani para los estudios sociales.

En el escrito ¿Che fare? * Cena deseaba fusionar a los nacionalistas con los filosocialistas como él, pero en el fondo todo este socialismo pequeño burgués a lo De Amicis ¿no era un embrión de socialismo nacional, o nacional-socialismo, que de tantas maneras ha tratado de abrirse camino en Italia y que ha encontrado en la postguerra un terreno propicio? **

• Publicado por la “Voce” en 1910.

 ** Sobre la actividad desarrollada por Cena para las escuelas del Agro romano ver las publicaciones de Alessandro Marcucci. Cena con esto entendía “ir al pueblo”. Es interesante ver como buscó realizar prácticamente su propósito, porque esto muestra qué podía entender por “amor al pueblo” un intelectual italiano, lleno por otro lado de buenas intenciones.

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