Los Italianos y la novela.

Sobre el tema Gli italiani e il romanzo ver el discurso pronunciado por Angelo Gatti y reproducido en parte por la “Italia Letteraria” del 9 de abril de 1933. Parece una observación interesante la que señala las relaciones entre novelistas y moralistas en Francia y en Italia. En Francia, el tipo de moralista es muy diferente del italiano, que es sobre todo “político”. El italiano estudia cómo “dominar”, cómo ser más fuerte, más hábil, más astuto; el francés cómo “dirigir”, y, por consiguiente, cómo “comprender” para influir y obtener un “consenso espontáneo y activo”. Los Ricordi politici e civili de Guicciardini son de este tipo.

Así en Italia hay una gran abundancia de libros como el Galateo donde la atención se pone en la actitud exterior de las clases altas. Ningún libro como los de los grandes moralistas franceses (o de orden subalterno como en Gaspare Gozzi), con sus análisis refinados y capilares. Esta diferencia también existe en la “novela” ‘que en Italia es más exterior, sórdida, sin contenido humano nacional-popular o universal.

 

El “activo” sentimiento nacional de los escritores:

Extraído de la Lettera a Piero Parini sugli scritori sedentari de Ugo Ojettí (en el “Pégaso” de setiembre de 1930): “¿Cómo nosotros Italianos que hemos llevado por toda la tierra nuestro trabajo, y no sólo el trabajo manual, y que desde Melbourne a Río, de San Francisco a Marsella, de Lima a Túnez tenemos densas colonias nuestras, somos los únicos en no tener novelas donde nuestras costumbres y nuestra conciencia sean demostradas en contradicción con la conciencia y costumbres de los extranjeros entre los cuales llegamos a vivir, a luchar, a sufrir y a veces hasta triunfar? Italianos de arriba abajo, peones y banqueros, mineros o médicos, mozos o ingenieros, albañiles o comerciantes, se los encuentra en cualquier ángulo del mundo. Nuestra muy erudita literatura los ignora, o mejor los ha ignorado siempre. Si no existe novela o drama sin un contraste de almas progresivo, ¿ qué contraste más profundo y concreto que éste entre dos razas, y la más antigua de las dos y por ello la más rica en usos y ritos inmemorables, expatriada y reducida a vivir sin otro recurso que el de la propia energía y resistencia?”

Muchas observaciones y agregados para hacer. En Italia ha existido siempre una notable masa de publicaciones sobre la emigración como fenómeno económico-social. No corresponde una literatura artística, pero cada emigrante encierra en sí un drama, antes ya de partir de Italia. Que los literatos no se ocupen del emigrado al exterior debería maravillarnos menos partiendo del hecho de que no se ocupan de él antes que emigre, de las condiciones que lo obligan a emigrar, etc., es decir, que no se ocupen de las lágrimas y la sangre que ha significado en Italia la emigración en masa, antes que la exterior. Por otro lado, es necesario decir que si es escasa (y por lo demás retórica) la literatura sobre los italianos en el extranjero, es también escasa la literatura sobre los países extranjeros. Para que fuese posible, como escribe Ojetti, representar el contraste entre italianos inmigrantes y las poblaciones de los países de inmigración, sería necesario conocer a estos países y a... los italianos.

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