Carácter de la literatura italiana.

Comparar el artículo de Piero Rébora, Libri italiani ed editori inglesi, en la “Italia che scrive” de marzo de 1932.

Por qué la literatura italiana contemporánea casi no tiene circulación en Inglaterra: “Escasa capacidad de narración objetiva y de observación, egocentrismo morboso, anticuada obsesión erótica; y junto a esto, caos lingüístico y estilístico, por el cual muchos de nuestros libros son escritos todavía con turbio impresionismo lírico que fastidia al lector italiano y aturde al extranjero. Centenares de vocablos usados por los escritores contemporáneos no se encuentran en los vocabularios y ninguno sabe qué significan exactamente.” “Sobre todo, tal vez, representación del amor y de la mujer más o menos incomprensible para los anglosajones, verismo provincial semi-vernáculo, ausencia de unidad lingüística y estilística.” “Necesitamos libros de tipo europeo y no de un andrajoso verismo provincial.” “La experiencia me enseña que el lector extranjero (y probablemente también el italiano) encuentra con frecuencia en nuestros libros algo de caótico, de chocante, de repugnante casi, insertándose aquí o allá, en medio de páginas a veces admirables, que revelan un ingenio sólido y profundo”. “Hay novelas, libros de prosa, comedias muy logradas, que están irremisiblemente dañadas en dos o tres páginas, en una escena, acaso en un pasaje, por desconcertantes vulgaridades, chapucerías, repugnancias, que arruinan todo.” “El hecho es que un profesor italiano en el exterior no logra, aún con la mayor buena voluntad, juntar una docena de buenos libros contemporáneos que no contengan alguna página desagradable, que desacreditan nuestra elemental dignidad, penosamente trivial, que es mejor no meter bajo la nariz de inteligentes lectores extranjeros. Algunos tienen la mala costumbre de llamar a tales pudores y disgustos con el infamante nombre de “puritanismo”; mientras en cambio, se trata sólo y únicamente de “buen gusto”.”

El editor, según Rébora, debería intervenir más en el hecho literario y no ser sólo un comerciante-industrial, cumpliendo el papel de primera instancia “crítica”, especialmente en lo que respecta a la “sociabilidad” del trabajo, etc.

 

Un ensayo de Giuseppe Antonio Borgese.

Confrontar el ensayo de G. A. Borgese, Il senso della letteratura italiana en la “Nuova Antologia” del 19 de enero de 1930. “Un epíteto, un lema, no pueden resumir el espíritu de una época o de un pueblo, pero ayudan algunas veces como referencia o pretexto mnemónico. Para la literatura francesa se suele decir: gracia; o bien: claridad, lógica. Se podría decir: caballeresca realidad del análisis. Diremos de la literatura inglesa: lirismo de la intimidad; de la alemana: audacia de la libertad; de la rusa: coraje de la verdad. Las palabras de las que podemos servirnos para la literatura italiana son precisamente aquellas que nos han servido para estos recuerdos: majestad, magnificencia, grandeza.” En suma, Borgese encuentra que el carácter de la literatura italiana es “teológico-absoluto-metafísico-antirromántico”, etc.; y quizás su lenguaje de hierofante [sumo sacerdote antigua Grecia] se podría traducir justamente en pobres palabras en el juicio que la literatura italiana está separada del desarrollo real del pueblo italiano, es de casta, no refleja el drama de la historia, o sea, no es nacional-popular.

Habla del libro de Bonghi *: “El autor y sus amigos acudieron rápido, pero demasiado tarde para corregir un título, transformado en poco tiempo en excesivamente famoso, ya que el pequeño libro debería haberse intitulado sobre todo: --por qué la prosa italiana no es popular en Italia--. Esto es relativamente débil en la literatura italiana: la prosa, o mejor aún: que la prosa entendida como género literario y ritmo verbal, diremos el sentido de lo prosaico, el interés, la curiosidad observadora, el amor paciente por la vida histórica y contingente como se desarrolla bajo nuestros ojos, por el mundo en su devenir, por la actuación dramática y progresiva de lo divino.” Es interesante poco después un fragmento sobre De Sanctis y la cómica reconvención: “Veía vivir la literatura italiana desde hace más de seis siglos y le rogaba que naciese.” En realidad. De Sanctis deseaba que la “literatura” se renovase porque se habían renovado los italianos, porque había desaparecido la separación entre literatura. y vida, etc. Es interesante observar que De Sanctis es progresista todavía hoy en comparación con tantos Borgese de la crítica actual. “Su limitada popularidad (de la literatura italiana), el singular y casi aristocrático y apartado género de éxito que le tocó por tanto tiempo, no se explica sólo (!) por su inferioridad; se explica más completamente (!) por su altura (!) (altura mezclada con inferioridad), por el aire enrarecido en que se desarrolló. No-popularidad es como decir no-divulgación; consecuencia que se deriva de la premisa: odi profanum vulgus et arceo. Todo lo contrario de populachera y profana, esta literatura nace sacra, con un poema que su mismo poeta llamó sagrado ¿sagrado porque habla de Dios? Pero, ¿qué tema es más popular que el de Dios? Y en La Divina Comedia no se habla sólo de Dios, sino también de los diablos y de su “nueva churumbela” [flautín], etc., etc.” “El destino político que quitando a Italia libertad y potencia material, hace de ella lo que en forma bíblica, levíticamente, se llamaría un pueblo de sacerdotes.”

• Cfr. Ruggero Bonghi, Perché la leterattura italiana non sia popolare in Italia, Milano, 1873 (N. del E.).

Su ensayo concluye, menos mal, que el carácter de la literatura italiana puede cambiar o mejor debe cambiar, etc.; pero esto desentona con el conjunto del mismo ensayo.

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