Polémicas inconcluyentes.

Se multiplican los escritos sobre la separación entre arte y vida. Artículo de Papini, en la “Nuova Antologia” del 1 de enero de 1933; artículo de Luigi Chiarini en la “Educazione Fascista” de diciembre de 1932. Ataques contra Papini en la “Italia Letteraria” del 1 de enero de 1933, etc. Polémicas tan fastidiosas como inconcluyentes. Papini es católico y anticrociano; las contradicciones de su superficial escrito resultan de esta doble cualidad. De cualquier manera, este renovarse de las polémicas (algunos artículos de “Critica Fascista” como los de Gerardo Casini y uno de Bruno Spampanato contra los intelectuales * son los más notables y los que más se aproximan al quid de la cuestión) es sintomático y muestra cómo se siente el malestar por el contraste entre las palabras y los hechos, entre las resueltas afirmaciones y la realidad que las contradice.

*Cfr. Elementi politici di una letteraturra e Morte dell’intellettuale de Gherardo Casini e Antifascismo della cultura de Bruno Spampanato, en la “Critica Fascista” de 1933.

Sin embargo, parece que hoy es más posible hacer reconocer la realidad de la situación. Indudablemente, existe una mayor buena voluntad para comprender, una mayor despreocupación, que son productos del difundido espíritu anti-burgués, aunque éste sea genérico y de orígenes espurios. Por lo menos, se quiere crear una efectiva unidad nacional-popular, aunque sea por medios extrínsecos, pedagógicos, escolares, por “voluntarismo”. Por lo menos se siente que falta esta unidad y que tal ausencia es una debilidad nacional y estatal. Esto diferencia radicalmente la época actual de aquella de los Ojetti, Panzini, etc. Por ello en el tratamiento de este tema es necesario tener en cuenta esta situación.

Las debilidades son, por otro lado, evidentes: la primera reside en la persuasión de que ha ocurrido un cambio radical popular nacional; si ha ocurrido quiere decir que no se debe hacer nada más en este sentido ya que sólo se trata de “organizar”, educar, etc. A lo más se habla de “revolución permanente”, pero en un sentido restringido, en su acepción habitual de que toda la vida es dialéctica, milicia, y, por consiguiente, revolución. Las otras debilidades son de más difícil comprensión. Ellas, en efecto, sólo pueden resultar de un análisis exacto de la composición social italiana, de la cual se desprende que la gran masa de los intelectuales pertenece a aquella burguesía rural, cuya posición económica sólo es posible si las masas campesinas son exprimidas hasta la médula. Cuando de la palabra se debiese pasar a los hechos concretos éstos significarían una destrucción radical de la base económica de estos grupos intelectuales.

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