Ironía y jerga literaria.

En el “Marzocco” del 18 de septiembre de 1932, Tullia Franzi escribe sobre la cuestión surgida entre Manzoni y el traductor inglés de Los Novios, el pastor anglicano Carlos Swan, a propósito de la expresión contenida hacia el fin del capítulo séptimo, empleada para indicar a Shakespeare. “Entre el primer concepto de una empresa terrible y su ejecución (ha dicho un bárbaro que no estaba privado de ingenio) el intervalo es un sueño pleno de fantasmas y de miedo.” Swan escribe a Manzoni: “Un bárbaro que no estaba privado de ingenio is a phrase, calculated to draw upon you the anathema of every admirer of our bard.” [es una frase, calculada para aprovechar el anatema de cada admirador de nuestro poeta]

No obstante que Swan conocía los artículos de Voltaire contra Shakespeare, no recoge la ironía manzoniana, que precisamente estaba dirigida contra Voltaire (que había definido a Shakespeare como “un sauvage avec des étincelles de génie”) [un salvaje con chispas de genio]. Swan publicó como prefacio a su traducción la carta donde Manzoni le explica el significado de su expresión irónica. Pero Franzi recuerda que en las otras traducciones inglesas la expresión manzoniana es silenciada y vuelta anodina (“escribe un escritor extranjero”, etc.). Lo mismo que en las traducciones a otras lenguas; lo que demuestra, cómo esta ironía que se debe explicar para que pueda ser comprendida y saboreada, es en el fondo una ironía en “jerga” de conventículo literario.

Me parece que el hecho está mucho más extendido de lo que nos parece y torna difícil no sólo traducir del italiano, sino también, frecuentemente, comprender a un italiano en la conversación. La “fineza” que se requiere en tales conversaciones no es fruto de una inteligencia normal, sino del conocimiento de pequeños sucesos y actitudes intelectuales de la “jerga” propia de literatos,  aún de ciertos grupos de literatos.*

*En el artículo de Franzi se observa una sorprendente metáfora “femenina”: “Manzoni acoge esta carta con el sentimiento de un hombre que maltratado y golpeado por su esposa ociosa, se conmueve todo ante dicha indignación y bendice los golpes que son un testimonio de amor”. Un hombre que se alegra de ser golpeado por la mujer es, por cierto, una forma original de feminismo contemporáneo.

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