La ópera.    

He mencionado en otra nota cómo en Italia la música, en cierta medida, ha sustituido en la cultura popular a la expresión artística que en otros países está dada por la novela popular, y cómo los genios de la música han tenido una popularidad que falta en cambio a los literatos.

Es necesario estudiar: 1) si el florecimiento de la ópera coincide en todas sus fases de desarrollo (es decir, no como expresión individual de algunos artistas geniales, sino como un hecho, como una manifestación histórico-cultural) con el florecimiento de la épica popular representada por la novela. Yo creo que sí: la novela y la ópera tienen origen en el setecientos y florecen en la primera mitad del siglo XIX, es decir, que coinciden con las manifestaciones y la expresión de las fuerzas democráticas populares-nacionales en toda Europa; 2) si la expansión europea de la novela popular anglo-francesa coincide con la de la ópera italiana.

¿Por qué la “democracia” artística italiana ha tenido una expresión musical, y no “literaria”? El hecho de que el lenguaje no haya sido nacional sino cosmopolita, como es la música, ¿puede vincularse a las deficiencias de carácter popular-nacional de los intelectuales italianos? En el mismo momento en que adviene en cada país una estricta nacionalización de los intelectuales nativos, y este fenómeno se verifica también en Italia, aunque en menor medida (también el Setecientos italiano, especialmente en la segunda mitad del siglo, es más “nacional” que cosmopolita), los intelectuales italianos continúan su función europea a través de la música. Se podrá tal vez observar que la trama de los libretos no es jamás “nacional”, sino europea en dos sentidos: ya sea porque la “intriga” del drama se desarrolla en todos los países de Europa y más raramente en Italia, partiendo de leyendas o novelas populares, o porque los sentimientos y pasiones del drama reflejan la particular sensibilidad europea de la época del Setecientos y la romántica, es decir, una sensibilidad europea que coincide sin embargo con elementos esenciales de la sensibilidad popular de todos los países, los que, por otro lado, habían sido tomados por la corriente romántica. (Vincular este hecho con la popularidad de Shakespeare y también de los trágicos griegos, cuyos personajes, poseídos por pasiones elementales, celos, amor paterno, venganza, etc., son esencialmente populares en todos los países.) Por ello se puede decir que la relación entre la ópera italiana y la literatura popular anglo-francesa no es desfavorable, desde un punto de vista crítico, a la ópera, ya que la relación es histórica-popular y no artística-crítica. Como artista Verdi no puede ser parangonado, por así decir, a Eugenio Sue, aunque es necesario señalar que el éxito popular de Verdi sólo puede ser comparado al de Sue, si bien para los estetizantes (wagnerianos) aristócratas de la música, Verdi ocupa el mismo puesto en la historia de la música que Sue en la historia de la literatura. La literatura popular en sentido peyorativo (tipo Sue y toda su escuela) es una degeneración político-comercial de la literatura nacional-popular cuyos modelos son, justamente, los trágicos griegos y Shakespeare.

Este punto de vista sobre la ópera puede servir también como criterio para comprender la popularidad de Metastasio, que fue sobre todo popular como escritor de libretos.

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