El gusto melodramático

¿Cómo combatir el gusto melodramático del hombre de pueblo italiano cuando se aproxima a la literatura, y especialmente a la poesía? Él cree que la poesía se caracteriza por ciertos rasgos exteriores, entre los cuales predomina la rima y la fractura de los acentos prosódicos, pero más particularmente por la solemnidad exagerada, oratoria, y por el sentimentalismo melodramático, es decir, por la expresión teatral, junto a un vocabulario barroco.

Una de las causas de este gusto hay que buscarla en el hecho de que se ha formado no en la lectura y en la meditación íntima e individual de la poesía y del arte, sino en las manifestaciones colectivas, oratorias y teatrales. Y por “oratorias” no es suficiente referirse solamente a las reuniones populares de afamada memoria, sino también a toda una serie de manifestaciones de tipo urbano y campesino. En provincia, por ejemplo, son muy escuchadas las oraciones fúnebres y la elocuencia de los juzgados y tribunales (y aun de los tribunales de conciliación.) Todas estas manifestaciones tienen un público de “fanáticos” de carácter popular y un público constituido (en los tribunales) por quienes esperan su turno, testigos, etc. En ciertas sesiones de juzgados de distritos, la sala está siempre llena de estos elementos, que se graban en la memoria los giros de frases y las palabras solemnes, que se alimentan de ellas y las recuerdan. Así también en los funerales de las personalidades, donde afluye mucha gente, frecuentemente sólo para escuchar los discursos. Las conferencias en las ciudades cumplen la misma función, y también los tribunales, etc. Los teatros populares, con los llamados espectáculos de arena (y hoy tal vez el cinematógrafo hablado, aunque también las didascalias del viejo cinematógrafo mudo, compiladas todas en estilo melodramático), tienen una máxima importancia en la creación de este gusto y el lenguaje adecuado.

El gusto melodramático se combate de dos maneras principales: criticándolo sin piedad, y difundiendo obras poéticas escritas o traducidas en una lengua no “áulica”, donde los sentimientos expresados no sean ni retóricos ni melodramáticos. (Confrontar desde este punto de vista la antología compilada por Schiavi, las poesías de Gori. Posibles traducciones de M. Martinet y de otros autores, más numerosos hoy que en el pasado: traducciones sobrias, del tipo de las hechas por Togliatti de Whitman y Martinet.*)

* Cfr. el “Ordine Nuovo” del 1919-20 (N. del E.).

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