Degeneraciones artísticas.

Luigi Volpicelli, en la “Italia Letteraria” del 19 de enero de 1933 (Arte e religione) anota: “El cual [el pueblo] podría observarse entre paréntesis, ha amado siempre al arte más por aquello que no es arte que por lo que es esencialmente arte. Tal vez por eso siente desconfianza por los artistas de hoy, quienes deseando en el arte sólo lo que es puro arte, concluyen por transformarse en enigmáticos, ininteligibles, profetas de poco iniciados.”

Observación sin construcción ni base. Lo cierto es que el pueblo quiere un arte “histórico” (si no se quiere emplear la palabra “social”), es decir, quiere un arte expresado en términos de cultura “comprensibles”, o sea universales, u “objetivos”, “históricos” o “sociales”, que es la misma cosa. No quiere “neolalismos artísticos”, especialmente si el “neolálico” es también un imbécil.

Me parece que el problema hay que plantearlo siempre partiendo de la pregunta: “¿Por qué escriben los poetas? ¿Por qué pintan los pintores?”, etc. (Recordar el artículo de Adriano Tilgher en la “Italia che scrive”.) Croce responde más o menos lo siguiente: lo hace para recordar las propias obras, dado que según la estética crociana, la obra de arte es “perfecta” también ya y sólo en el cerebro del artista; lo cual podría admitirse aproximativamente y en un cierto sentido. Pero sólo aproximativamente y en un cierto sentido. En realidad, se vuelve a caer en las cuestiones de la “naturaleza del hombre” y de “¿qué es el individuo?”. Si no se puede pensar al individuo fuera de la sociedad y por consiguiente, si no se puede pensar ningún individuo que no esté históricamente determinado, es evidente que todo individuo, también el artista, y toda actividad suya, no puede ser pensada fuera de la sociedad, de una sociedad determinada. El artista por lo tanto no escribe, pinta, etc., es decir, no “señala” exteriormente sus fantasmas sólo para “su recuerdo”, para poder revivir el instante de la creación, por el contrario, es artista sólo en cuanto señala exteriormente, objetiviza, historiza sus fantasmas. Pero todo individuo-artista lo es de manera más o menos amplia y comprensiva, más o menos “histórica” o “social”. Existen los “neolálicos” o los partidarios de la “jerga”, es decir, los que solo ellos pueden revivir el recuerdo del instante creativo (que por lo común es una ilusión, el recuerdo de un sueño o una veleidad); otros, que pertenecen a conventículos más o menos amplios (que tienen una jerga corporativa); y finalmente, aquellos que son universales, o sea “nacionales-populares”. La estética de Croce ha determinado muchas degeneraciones artísticas y no es verdad que se hayan producido siempre contra las intenciones y el espíritu de la misma estética crociana. En muchas tal vez sea así, pero no en todas y especialmente en ésta, fundamental, del “individualismo” artístico expresivo antihistórico (o antisocial, o antinacional-popular).

www.gramsci.org.ar