El desdén de Guido.

En la crítica de G. S. Garganó La lingua nei tempi di Dante l’interpretazione della poesia (“Marzocco”, 14 de abril de 1929) al libro póstumo de Enrico Sicardi. La lingua italiana in Dante (Ed. Optima, Roma), se refiere a la interpretación de Sicardi sobre el “desdén” de Guido. El pasaje—escribía Sicardi—debe ser interpretado así: “No hago el viaje por mi libre elección; no soy libre de venir o no; por el contrario, me condujo a este lugar, ese que está allí esperando y con el cual vuestro Guido desdeñó venir, es decir, desdeñó venir acompañado con él hasta aquí”. La interpretación de Sicardi es formal y no sustancial. No se detiene a explicar en qué consiste el “desdén” (de la lengua latina, del imperialismo virgiliano, o de las otras explicaciones dadas por los intérpretes). Dante tuvo con prodigalidad la “gracia” del Cielo: ¿cómo se podía conceder la misma gracia a un ateo? (Esto no es exacto ya que la “gracia” por su misma naturaleza, no puede ser limitada por ninguna razón). Para Sicardi, en el verso: “Forse cui Guido vostro ebbe a disdegno” * el cui se refiere sin duda a Virgilio, pero no es un complemento del objeto, sino uno de los pronombres habituales al que le falta la preposición con. ¿Y el objeto de ebbe a disdegno? Se obtiene del precedente “da me stesso non vegno” ** y es, pongamos el caso, o el sustantivo venuta o, si se quiere, una proposición objetiva: de venire.

• “A quien Guido, tal vez, fue indiferente.”

** No vengo por mí mismo.

En cierto momento de su crítica, Gargano escribe: “El amigo de Guido dice, al pobre padre desilusionado, no ver también a su hijo vivo en el infierno, etc.” ¿Desilusionado? Es demasiado poco: ¿se trata de una palabra de Gargano o extraída de Sicardi? No se plantea el problema de por qué Cavalcante debe justamente esperar que Guido venga con Dante al infierno. ¿”Per l’altezza d’ ingegno”?* Cavalcante no está impulsado por la “racionalidad” sino por la “pasión”; no existe ninguna razón para que Guido debiese acompañar a Dante; existe solamente el deseo de Cavalcante de saber si, en aquel momento, Guido está vivo o muerto y librarse así de su pena. La palabra más importante del verso: “Forse cui Guido vostro ebbe a disdegno” no es “cui” o “disdegno”, sino únicamente ebbe. Sobre “ebbe” cae el acento “estético” y “dramático” del verso y ese es el origen del drama de Cavalcante interpretado en las didascalias de Farinata: y aquí está la “catarsis”. Dante se corrige, arranca de la pena a Cavalcante, es decir, interrumpe su castigo en acto.

• Por nobleza de ingenio.

El primero en fijar críticamente la fecha de la muerte de Guido Cavalcanti fue Isidoro Del Lungo en su obra Dino Compagni e la sua Cronica, de la cual en 1887 se publicó el “tercer volumen conteniendo los índices históricos y filológicos de toda la obra y el texto de la Cronica según el códice Laurenziano Ashburnhamiano”; los volúmenes primero y segundo fueron terminados en 1880 e impresos poco después. Es necesario ver si Del Lungo, al fijar la fecha de la muerte de Guido, pone en relación esta fecha con el décimo canto. Me parece recordar que no. Sobre el mismo argumento habría que revisar la obra de Del Lungo: Dante nei tempi di Dante (Bologna 1888); Dal secolo e dal poema di Dante (Bologna 1898), y especialmente Da Bonifazio VIII ad Arrigo VII. Pagine di storia fiorentina per la pita dante, que es una reproducción, revisada y corregida, y tal vez ampliada, de una parte de la obra sobre Dino Compagni e la sua Cronica.

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