¿Crítica de lo “inexpresado”?

Las observaciones hechas por mí podrían dar lugar a la objeción de que se trata de una crítica de lo inexpresado, una historia de lo inexistente, una búsqueda abstracta de plausibles intenciones jamás convertidas en poesía concreta, pero de las cuales quedan rasgos exteriores en el mecanismo de la estructura. Algo semejante a la posición que frecuentemente asume Manzoni en Los Novios, como cuando Renzo, luego de haber errado en busca del Adda y de la frontera, piensa en la trenza negra de Lucía (!) ... y contemplando la imagen de Lucía ( !) no intentaremos decir lo que sintió; el lector conoce las circunstancias y se lo figurará”. Aquí también conociendo las circunstancias,* podría tratar de “figurarse” un drama.

* Plinio recuerda que Timanto de Sicion había pintado la escena del sacrificio de Ifigenia velándole el rostro a Agamenón. Lessing, en Laocoonte, por vez primera (!) reconoce en este artificio no la incapacidad del pintor para representar el dolor del padre, sino el sentimiento profundo del artista que a través de los gestos más desgarradores del rostro no habría sabido dar una impresión tan penosa de infinita pesadumbre como con esta figura velada, cuya faz está oculta por la mano.

En la pintura pompeyana del sacrificio de Ifigenia, diferente por su composición general de la pintada por Timanto, la figura de Agamenón también aparece velada. De estas diversas representaciones del sacrificio de Ifigenia habla Paolo Enrico Arias en el “Bolletino dell’Intituto Nazionale del dramma antico di Siracusa”, artículo resumido en el “Marzocco” del 13 de julio de 1930. En las pinturas pompeyanas existen otros ejemplares de figuras veladas: Medea que asesina a sus hijos. Luego de Lessing, cuya interpretación no es del todo satisfactoria, ¿ha sido tratada nuevamente esta cuestión?

La objeción tiene apariencia de verdad. Si no podemos imaginarnos al Dante poniendo límites a su expresión por razones prácticas (como le ocurre a Manzoni que, por “razones de moral católica”, se propone no hablar del amor sexual ni representar las pasiones en su plenitud), el hecho habría ocurrido entonces por “tradiciones del lenguaje poético” que, por otro lado, Dante no siempre habría observado (Ugolino, Mirra, etc.), “reforzadas” por sus sentimientos especiales para con Guido. Pero ¿se puede reconstruir y criticar una poesía si no es en el mundo de la expresión concreta, del lenguaje históricamente realizado? Por consiguiente, no fue un elemento “voluntario”, “de carácter práctico o intelectivo” quien despuntó las alas al Dante. “Voló con las alas que tenía” por así decir, y no renunció voluntariamente a nada.*

• Sobre este argumento del neomaltusianismo artístico de Manzoni cfr. el librito de Croce Alessandro Manzoni (Saggi e disccussioni), Laterza, Bari, 1930, N. de la E.] y el artículo de Giuseppe Citanna en la “Nuova Italia” de junio de 1930.

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