EL CANTO DECIMO DEL “INFIERNO”

Cuestiones sobre “estructura” y “poesía” en la Divina Comedia, según Benedetto Croce y Luigi Russo. Lectura de Vincenzo Morello como corpus vile. Lectura de Fedele Romani sobre Farinata. De Sanctis. Cuestión de la “representación indirecta” y de las didascalias en el drama. ¿Las didascalias tienen un valor artístico? ¿Contribuyen a la representación de los caracteres? Sí, en cuanto limitan el arbitrio del actor y caracterizan más concretamente el personaje dado. El caso de Don Juan* de Shaw con el apéndice de John Tanner. Este apéndice es una didascalia de la cual un actor inteligente puede y debe extraer elementos para su interpretación. La pintura pompeyana de Medea que asesina a los hijos concebidos de Jasón: Medea es representada con los ojos vendados. El pintor no sabe o no quiere representar aquel rostro. (Existe, sin embargo, el caso de Niobe, pero en una obra de escultura. Cubrir el rostro habría significado quitar el contenido propio a la obra.) Farinata y Cavalcante: el padre y el suegro de Guido. En ese círculo el castigado es Cavalcante. Ninguno ha observado que si no se tiene en cuenta el drama de Cavalcante en dicho círculo, no se ve en acto el tormento del condenado: la estructura debería haber conducido a una valoración estética más exacta del canto, ya que todo castigo está representado en acto. De Sanctis notó la aspereza contenida en el canto por el hecho de que Farinata, repentinamente, cambia de carácter: luego de haber sido poesía se convierte en estructura, es decir, le explica al Dante, hace de Cicerone: La representación poética de Farinata ha sido admirablemente revivida por Romani: Farinata es una serie de estatuas. Luego Farinata recita una didascalia. El libro de Isidoro del Lungo sobre la Crónica de Dino Compagni: allí se establece la fecha de la muerte de Guido. Es extraño que los eruditos no hayan pensado antes en servirse del canto décimo para fijar aproximadamente esta fecha (¿alguien lo ha hecho?). Pero la comprobación efectuada por Del Lungo de ninguna manera sirve para interpretar la figura de Cavalcante y dar una explicación del papel que Dante le hace jugar a Farinata.

• Cfr. el III acto de la comedia de G. B. Shaw, Hombre y Súper-hombre. (N. del E.)

El drama de Cavalcante. ¿Cuál es la posición de Cavalcante, cuál es su tormento? Cavalcante ve en el pasado y ve en el porvenir, en una zona determinada del pasado y del porvenir en el que está comprendido el presente, pero no ve en el presente. En el pasado Guido está vivo, en el porvenir Guido está muerto, pero en el presente ¿está muerto o vivo? Este es el tormento de Cavalcante, su obsesión, su único pensamiento dominante. Cuando habla, pregunta por el hijo; cuando oye “tuvo”, el verbo en pasado, insiste y habiéndose demorado la respuesta, no duda más: su hijo está muerto, y desaparece en el lecho incandescente.

¿ Cómo representa Dante este drama? Lo sugiere al lector, no lo representa; da al lector los elementos para que el drama sea reconstruido y estos elementos están dados por la estructura. Sin embargo, hay una parte dramática que precede a la didascalia. Tres compases: Cavalcante aparece, no erguido y viril como Farinata, sino humilde, abatido, tal vez arrodillado y pregunta, vacilante, por el hijo. Dante responde indiferente, o casi indiferente, adoptando un verbo que se refiere a Guido en pasado. Cavalcante de inmediato se da cuenta del hecho y grita desesperadamente. En él está la duda, no la certeza; exige otras explicaciones con tres preguntas en las que hay una gradación de estados de ánimo.

Come? dicesti “elli ebbe”?

Non viv’ egli ancora?

Non fiere li occhi suoi lo dolce lume?” *

* “¿Cómo has dicho?, ¿Fue?, ¿Es que entonces ya no vive? ¿La dulce luz no hiere ya sus ojos?”

En la tercera pregunta está toda la ternura paterna de Cavalcante; la genérica “vida” humana es vista en una condición concreta, en el goce de la luz, que los condenados y los muertos han perdido. Dante tarda en responder y la duda cesa en Cavalcante. Farinata en cambio no se conmueve. Guido es el marido de su hija, mas en aquel momento, este sentimiento no tiene poder en él. Dante subraya esta fuerza de ánimo. Cavalcante se enerva, pero Farinata no cambia de aspecto, no dobla la cerviz, mostrándose insensible. Cavalcante cae supino, Farinata no tiene ningún gesto de abatimiento; Dante analiza negativamente a Farinata para sugerir los (tres) movimientos de Cavalcante: la turbación del semblante, la cabeza que decae, el dorso que se dobla. Sin embargo algo ha cambiado también en Farinata. Su reaparición no es tan altiva como su primera aparición.

Dante no interroga a Farinata sólo para “instruirse”, lo interroga porque ha quedado conmovido por la desaparición de Cavalcante. Quiere que le sea desatado el nudo que le impidió responder a Cavalcante; y se siente culpable frente a éste. Por consiguiente, el fragmento estructural no es solamente estructura, es también poesía, es un elemento necesario del drama que se ha desarrollado.

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