Algunos criterios de juicio “literario”.

Un trabajo puede ser meritorio: 1) porque expone un nuevo descubrimiento que hace progresar una actividad científica determinada. Pero no sólo es un mérito la “originalidad” absoluta. En efecto, puede ocurrir: 2) que hechos y argumentos ya conocidos hayan sido seleccionados y dispuestos de acuerdo a un orden, una conexión, un criterio más adecuado y probatorio que los precedentes. La estructura (la economía, el orden) de un trabajo científico puede ser ella misma “original”; 3) los hechos y los argumentos ya conocidos pueden haber dado lugar a consideraciones “nuevas”, subordinadas, pero sin embargo importantes.

El juicio “literario” debe tener en cuenta, evidentemente, los fines que un trabajo se ha propuesto: de creación y reorganización científica, de divulgación de hechos y argumentos conocidos en un determinado grupo cultural, de un determinado nivel intelectual y cultural, etc. Existe por ello una técnica de la divulgación que es necesario adaptar en cada oportunidad y reelaborar. La divulgación es un acto eminentemente práctico, en donde es necesario Confrontar la conformidad de los medios al fin, o sea, justamente, la técnica adoptada. Pero también el examen y el juicio del hecho y de la argumentación “original”, es decir, de la “originalidad” de los hechos (conceptos, nexos de pensamiento) y de los argumentos son muy difíciles y complejos y requieren el más amplio conocimiento histórico.

En el capítulo de Croce dedicado a Loria, ver este criterio: “No es lo mismo exponer una observación incidental que se deja pasar sin desenvolverla, que establecer un principio del que han brotado fecundas consecuencias; tampoco es lo mismo enunciar un pensamiento genérico y abstracto, que pensarlo realmente y en concreto; finalmente, tampoco es lo mismo crear que repetir de segunda o tercera mano.”*

* B. Croce: Materialismo histórico y eoomomía marxista, cap. II, Las teorías históricas del profesor Loria. (N. del E.).

Se presentan los casos extremos: de quien considera que nunca hay nada nuevo bajo el sol y que en todas partes se cuecen habas, también en la esfera de las ideas; y por otra parte, de quien encuentra “originalidades” a más no poder y pretende que es original toda rumia por el sólo hecho de emplear nueva saliva. El fundamento de toda actividad crítica debe basarse, por lo tanto, en la capacidad de descubrir la distinción y la diferencia por debajo de toda superficial y aparente uniformidad y semejanza, y la unidad esencial debajo de todo aparente contraste y diferenciación en la superficie.

(Que al juzgar un trabajo sea necesario tener en cuenta los fines que el autor se propone explícitamente, no significa, por cierto, que deba ser omitido, desconocido, o subestimado, cualquier aporte real del autor, aunque sea en oposición al fin propuesto. El que Cristóbal Colón se propusiese viajar “en busca del Gran Khan”, no disminuye el valor de su viaje real y de sus reales descubrimientos para la civilización europea.)

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