Gramática y técnica.

¿Se puede plantear para la gramática la misma cuestión que para la "técnica" en general? ¿La gramática es sólo la técnica de la lengua? En todo caso ¿se justifica la tesis de los idealistas, especialmente gentilianos, sobre la inutilidad de la gramática y de su exclusión de la enseñanza escolar? Si se habla (si se expresa con las palabras) de un modo determinado históricamente por naciones y por áreas lingüísticas, ¿se puede prescindir de enseñar este "modo históricamente determinado"? Admitiendo que la gramática normativa tradicional fuese insuficiente, ¿es ésta una buena razón para no enseñar ninguna gramática, es decir, para no preocuparse de ninguna manera de acelerar el aprendizaje del modo determinado de hablar de una cierta área lingüística, y dejar que la "lengua se aprenda en el lenguaje viviente" u otra expresión del género empleada por Gentile o por los gentilianos? Se trata, en el fondo, de una forma de "liberalismo" de lo más disparatada y estrambótica.

Diferencias entre Croce y Gentile. Habitualmente Gentile se basa en Croce, exagerando hasta el absurdo algunas de sus posiciones teóricas. Croce sostiene que la gramática no entra en ninguna de las actividades espirituales teóricas elaboradas por él, pero concluye por encontrar en la "práctica" una justificación de muchas actividades negadas en su importancia teórica. Gentile excluye también de la práctica, en un primer tiempo, lo que niega teóricamente, salvo para encontrar luego una justificación teórica de las manifestaciones prácticas más superadas y más injustificadas desde el punto de vista técnico.

¿Se debe aprender la técnica en forma "sistemática"? Es común que a la técnica de Ford se contraponga la del artesano de pueblo. Diversas maneras de aprender la "técnica industrial": artesanal, durante el mismo trabajo de fábrica, observando como trabajan los demás ( y por consiguiente, con mayor pérdida de tiempo y de fatiga y sólo en forma parcial); con las escuelas profesionales (en las cuales se aprende sistemáticamente todo el oficio, aunque algunas nociones adquiridas sirvan de poco o nada en toda la vida); con las combinaciones de maneras distintas, con el sistema Taylor-Ford que crea un nuevo tipo de calificación y de oficio limitado a determinadas fábricas, y también máquinas o momentos del proceso productivo.

La gramática normativa, que sólo por abstracción puede ser considerada escindida del lenguaje viviente, tiende a hacer aprender todo el organismo de una determinada lengua y a crear una actitud espiritual que capacite para orientarse siempre en el ambiente lingüístico (véase la nota sobre el estudio del latín en las escuelas clásicas).*

* Cfr. Antonio Gramsci, Los intelectuales y la organización de la cultura, Editorial Lautaro, Buenos Aires (N. del E.).

Si la gramática es excluida de la escuela y no es "escrita", no por ello puede ser excluida de la "vida" real, como se ha dicho en otra nota. Sólo se excluye la intervención organizada unitariamente en el aprendizaje de la lengua y, en realidad, se excluye del aprendizaje de la lengua culta a la masa popular nacional, ya que el grupo dirigente más alto, que tradicionalmente habla en "lengua", transmite de generación en generación, a través de un proceso lento que comienza con los primeros balbuceos del niño bajo la guía de los padres, y continúa en la conversación (con sus "se dice así", "debe decirse así", etc.) durante toda la vida: en realidad, la gramática se estudia "siempre" (con la imitación de los modelos admirados, etc.). En la posición de Gentile hay mucha más política de lo que se cree y mucho reaccionarismo inconsciente, como se ha hecho notar otras veces y en otras ocasiones; es todo el reaccionarismo de la vieja concepción liberal, es un "dejar hacer, dejar pasar" que no está justificado, como lo estaba en Rousseau (y Gentile es más rousseauniano de lo que se cree) por la oposición a la parálisis de la escuela jesuítica, y que, por el contrario, se ha convertido en una ideología abstracta, "ahistórica "

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