Diversos tipos de gramática normativa.

Para las escuelas, para las denominadas personas cultas. En realidad, la diferencia se debe al grado diferente de desarrollo intelectual del lector o estudioso, y por consiguiente, a la técnica diversa que es necesario emplear para hacer aprender o intensificar el conocimiento orgánico de la lengua nacional a los niños, con respecto a los cuales no se puede prescindir didácticamente de una cierta rigidez autoritaria, perentoria ("es necesario decir así"), y a los "demás", a quienes en cambio, es necesario "persuadir" para hacerles aceptar libremente una determinada solución como la mejor (demostrada la mejor por el logro del fin propuesto y compartido, cuando es compartido).

Por otro lado, es necesario recordar que en el estudio tradicional de la gramática normativa han sido injertados otros elementos del programa didáctico de enseñanza general, como por ejemplo, ciertos elementos de la lógica formal. Se podrá discutir si este injerto es oportuno o no, si el estudio de la lógica formal está o no justificado (parece justificado y parece también justificado que acompañe al estudio de la gramática más que al de la aritmética, etc., por la semejanza de naturaleza y porque junto a la gramática, la lógica formal es en cierto sentido, vivificada y facilitada) pero no es necesario prescindir de esta cuestión.

 

Gramática histórica y gramática normativa.

Puesto que la gramática normativa es un acto político, y que sólo partiendo desde este punto de vista se puede justificar "científicamente" su existencia, y dado el enorme trabajo de paciencia que requiere su aprendizaje (¿cuánto trabajo es necesario realizar para obtener que de centenares de miles de reclutas de los más dispares orígenes y preparación mental, resulte un ejército homogéneo y capaz de moverse y actuar disciplinada y simultáneamente? ¿ cuántas "lecciones prácticas y teóricas" del reglamento?, etc.) es necesario ponerla en relación con la gramática histórica.

El no haber definido esta relación explica muchas incongruencias de las gramáticas normativas, inclusive la de Trabalza-Allodoli. Se trata de dos cuestiones distintas y en parte diversas, como la historia y la política, pero que tal como la política y la historia, no pueden ser pensadas independientemente. Por otro lado, ya que el estudio de las lenguas como fenómeno cultural ha nacido de necesidades políticas (más o menos conscientes y conscientemente expresados) las necesidades de la gramática normativa han influido sobre la gramática histórica y sobre la "concepciones legislativas" de ella (o al menos, este elemento tradicional ha reforzado, en el siglo pasado, la aplicación del método naturalista-positivista al estudio de la historia de las lenguas concebida como "ciencia del lenguaje"). De la gramática de Trabalza y también del comentario mutilador de Schiaffini ("Nuova Antologia", 16 de septiembre de 1934) se deduce cómo también los llamados "idealistas" no han comprendido la renovación que han provocado en la ciencia del lenguaje las doctrinas de Bartoli. La tendencia del "idealismo" ha encontrado su expresión más completa en Bertoni. Se trata de un retorno a viejas concepciones retóricas, sobre las palabras "bellas" y "feas" en sí y por sí, concepciones recubiertas con un lenguaje pseudocientífico. En realidad, se trata de encontrar una justificación extrínseca de la gramática normativa, luego de haber "mostrado" extrínsecamente la "inutilidad" teórica y aún práctica.

El ensayo de Trabalza sobre la Storia della grammatica podrá suministrar indicaciones útiles sobre las interferencias entre gramática histórica (o mejor historia del lenguaje.) y gramática normativa, sobre la historia del problema, etc.

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