Enrico Corradini. Ha sido reimpresa en 1928, en la Colección teatral Barbera, la Carlotta Corday de E. Corradini, que en 1907 o 1908, cuando fue escrita, tuvo una acogida desastrosa y fue retirada de la escena. Corradini editó el drama con un prefacio (reimpreso también en la edición Barbera) en donde acusaba como responsable del desastre un artículo del “¡Avanti!”, el cual había sostenido que Corradini quiso difamar a la Revolución francesa. El prefacio de Corradini debe ser interesante también desde el punto de vista teórico para la compilación de esta rúbrica sobre el brescianismo, ya que Corradini parece hacer distinciones entre “política pequeña” y “política grande” en las “tesis” contenidas en los trabajos de arte. Para Corradini, naturalmente, siendo la suya “gran política”, no puede ser dirigida la acusación de “politiquerismo” en lo artístico. Pero la cuestión es otra: se trata de ver si en la obra de arte existen elementos extra artísticos, sean estos de carácter elevado o no, es decir si se trata de “arte” o de oratoria con fines prácticos. Y toda la obra de Corradini es de este tipo: no arte y aún mala política, es decir, simple retórica ideológica.

Es necesario ver los periódicos que publicaron notas conmemorativas (Corradini murió el 10 de diciembre de 1931). De Corradini es necesario tener en cuenta su teoría de la “nación proletaria” en lucha con las naciones plutocráticas y capitalistas, teoría que sirvió de puente a los sindicalistas para pasar al nacionalismo antes de la guerra de Libia y luego de ella. La teoría está vinculada al hecho de la emigración de grandes masas de campesinos a América y por consiguiente a la cuestión meridional.

Antonio Fradeletto. Ya radical masón, convertido luego al catolicismo. Era un publicista retórico, sentimental, orador de las grandes ocasiones, representaba un tipo de la vieja cultura italiana que parece tender a desaparecer en aquella forma primitiva, ya que el tipo se ha universalizado y desleído. Escritor de argumentos artísticos, literarios y “patrióticos”. El tipo que representaba consistía precisamente en lo siguiente: el patriotismo no era un sentimiento difundido y radicado, el estado de ánimo de un estrato nacional, un dato de hecho, sino una “especialidad oratoria” de una serie de “personajes” (ver Cian por ejemplo), una calificación profesional por así decir.

No confundir con los nacionalistas, aunque Corradini haya. pertenecido a este tipo y se diferenciase en esto de Coppola y también de Federzoni. Ni el mismo D’Annunzio ha entrado jamás perfectamente en esta categoría.

Lo que es notable y difícil de explicar a un extranjero, especialmente a un francés, es en qué consistía este tipo, que está ligado al desarrollo particular de la cultura y de la formación nacional italiana. Ninguna comparación posible, por ejemplo, con Barrès y con Péguy.

www.gramsci.org.ar