Literatura de guerra.

Qué reflejos ha tenido la tendencia “brescianista” en la literatura de guerra? La guerra ha constreñido a diversos estratos sociales a aproximarse, conocerse, apreciarse recíprocamente en el común sufrimiento y en la común resistencia, en formas de vidas excepcionales que han determinado una mayor sinceridad y un aproximarse más a la humanidad, entendida “biológicamente”. ¿Qué han aprendido de la guerra los literatos? Y en general ¿qué han aprendido de la guerra aquellas capas de las que surgen normalmente en mayor número los escritores e intelectuales?

Hay que seguir dos líneas de investigación: 1) La que se refiere al estrato social, que ha sido ya explorado en muchos aspectos por el profesor Adolfo Omodeo en la serie de capítulos Momenti della vita di guerra. Dai diari e dalle lettere dei caduti, aparecidos en la “Critica” y luego recogidos en volumen. La colección de Omodeo presenta un material ya seleccionado según una tendencia que también puede llamarse nacional-popular, porque Omodeo implícitamente se propone demostrar cómo ya en 1915 existía robusta una conciencia nacional popular que tuvo oportunidad de manifestarse en el tormento de la guerra, conciencia formada por la tradición liberal democrática, y mostrar por consiguiente como absurda toda pretensión de palingenesia en este sentido, en la postguerra. Que Omodeo logre absolver su tarea de crítico es otra cuestión; entre tanto Omodeo tiene de lo nacional-popular una concepción demasiada estrecha y mezquina cuyos orígenes culturales son fáciles de rastrear; él es un epígono de la tradición moderada con el agregado de un cierto tono democrático o mejor popular, que no sabe librarse de fuertes estrías “borbonizantes”. En realidad, la cuestión de una conciencia nacional-popular no se plantea para Omodeo como cuestión de una íntima ligazón de solidaridad democrática entre intelectuales dirigentes y masas populares, sino como cuestión de intimidad de cada una de las conciencias individuales que ha alcanzado un cierto nivel de noble desinterés nacional y de espíritu de sacrificio. Estamos de nuevo así en el punto de exaltación del “voluntarismo” moral y de la concepción de élites que se agotan en sí mismas y no se plantean el problema de estar ligadas orgánicamente a las grandes masas nacionales.

2) La literatura de guerra propiamente dicha, esto es, debida a escritores “profesionales” que escribían para ser publicados, ha tenido variable fortuna en Italia. Inmediatamente después del armisticio ha sido muy escasa y de poco valor; ha, buscado su fuente de inspiración en El Fuego de Barbusse. Es muy interesante estudiar el Diario di guerra de B. Mussolini para encontrar los rasgos de los tipos de pensamientos políticos verdaderamente nacionales - populares que habían formado, años antes, la sustancia ideal del movimiento que tuvo como manifestación culminante el proceso por la destrucción de Roccagorga y los acontecimientos de junio de 1914. Se ha dado luego una segunda oleada de literatura de guerra, que ha coincidido con un movimiento europeo en este sentido, producido luego del éxito internacional del libro de Remarque y con el propósito de refrenar la mentalidad pacifista al estilo Remarque. Esta literatura es generalmente mediocre, tanto como arte cuanto como nivel cultural, esto es como creación práctica de “masa de sentimientos y emociones” a imponer al pueblo. Mucha de esta literatura entra perfectamente en el tipo “brescianesca”.

Ejemplo característico es el libro de C. Malaparte, La rivolta dei santi maledetti.

Ver el aporte a esta literatura del grupo de escritores que suelen ser llamados “vocianos” y que ya antes de 1914 trabajaban con concordia discorde para elaborar una conciencia nacional-popular moderna. Los libros mejores han sido escritos por los “menores” de este grupo, por ejemplo con Giani Stuparich. Los libros de Ardengo Soffici son íntimamente repugnantes debido a una nueva forma de retoricismo peor que la tradicional. Es necesaria una reseña de la literatura de guerra bajo la rúbrica del brescianismo.*

* Ver el cap. IX “Guerre et litrature” del volumen de B. Cremieux, Panorama de la litrature italienne contemporaine (ed. Kra., 1928, pp. 243 y ss.). Para Crémieux la literatura italiana de guerra señala un descubrimiento del pueblo por parte de los literatos. ¡Pero Crémieux exagera! Sin embargo el capítulo es interesante y debe ser releído. Por otro lado, también América ha sido descubierta por el italiano Colón y colonizada por españoles y anglosajones.

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