El episodio Salgari. El episodio Salgari, contrapuesto a Julio Verne, con la intervención del ministro Fedele (campañas ridículas del “Raduno” órgano del sindicato de autores y escritores, etc.) debe ser colocado junto a la representación de la farsa Un’avventura galante ai bagni di Cernobbio, dada el 13 de octubre de 1928 por Alfonsine para la celebración del primer centenario de la muerte de Vincenzo Monti. Esta farsa, publicada en 1858 como complemento editorial de un trabajo de teatro de Giovanni De Castro, es de un Vincenzo Monti, profesor en Como por aquella época (de una simple lectura se deduce la imposibilidad de la atribución a Monti), pero fue “descubierta”, atribuida a Monti y representada por Alfonsine, ante las autoridades, en una fiesta oficial en el centenario montiano. (Ver por si acaso en los periódicos de la época al autor de este admirable descubrimiento y a los personajes oficiales que se tragaron algo tan grueso.)

Emilio De Marchi. ¿Por qué De Marchi no ha sido ni es muy leído, no obstante que en muchos de sus libros existen elementos de popularidad? Releerlo y analizar estos elementos, especialmente en Giacomo l’idealista. (Sobre De Marchi y la novela de folletín, Arturo Pompeati ha escrito en la “Cultura” un ensayo no satisfactorio.)

Sección católica. El jesuita Ugo Mioni. He leído en estos días (agosto de 1931) una novela de Ugo Mioni, La ridda dei milioni, impresa por la Opera di San Paolo di Alba. Aparte de su carácter puramente jesuítico (y antisemita) que es lo más característico de esta novelucha, me ha sorprendido el descuido estilístico y aún gramatical de la escritura de Mioni. La impresión es pésima, abundan las trasposiciones de letras y los errores, lo cual es muy grave en libritos dedicados a los jóvenes del pueblo que frecuentemente aprenden en ellos la lengua literaria; pero si el estilo y la gramática de Mioni pueden haber sido dañadas por la mala impresión, la verdad es que objetivamente como escritor es pésimo, lleno de faltas de gramática y despropósitos. Y en esto, Mioni se separa de la tradición de compostura y aún de falsa elegancia y lindeza de los escritores jesuitas como el padre Bresciani. Parece que Ugo Mioni (actualmente monseñor U. M.) no es más jesuita de la S. J.

En la colección Tolle et lege de la Casa editorial “Pia Società San Paolo”, Alba-Roma, sobre ciento once números contenidos en una lista de 1928, había sesenta y cinco novelas de Ugo Mioni que no son, por cierto, todas las publicadas por este prolífico monseñor. Mioni, por otro lado, no sólo ha escrito novelas de aventuras, sino también de apologética, sociología y asimismo, un grueso tratado de “misionología”. Casas editoriales católicas para publicaciones populares: también existe una publicación periódica de novelas. Mal impresas y en traducciones incorrectas.

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