Teatro.

Escribe Alberto Manzi: “El drama lacrimoso y la comedia sentimental habían poblado el escenario de locos y delincuentes de todo género y la Revolución Francesa—excepto pocas obras de ocasión—nada había inspirado a los autores dramáticos que señalase una nueva dirección del arte y que desviase al público de los subterráneos misteriosos, de las florestas peligrosas, de los manicomios...”*

• Alberto Manzi, Il conte Giraud, il governo italico e la censura, en la “Nuova Antologia” del 1 de octubre de 1929.

Manzi transcribe un fragmento de un folleto del abogado Mario Giacomo Boïldieu, de 1804. “En nuestros días la escena se ha transformado y no es raro ver los asesinos en sus cavernas y los locos en el manicomio. ¿No se puede dejar a los tribunales la tarea de castigar aquellas muestras que deshonran el nombre de hombre, y a los médicos la de tratar de curar aquellos desventurados cuyos delitos flagelan penosamente a la humanidad, aunque sean simulados? ¿Qué poderosa atracción, que seducción puede ejercer sobre el espectador el cuadro de los males que en el orden moral y físico desolan la especie humana, y de los cuales, de un momento a otro y por la más pequeña cosa de nuestros nervios agotados, nosotros mismos podemos convertirnos en víctimas merecedoras de compasión? Qué necesidad hay de ir al teatro para ver Bandidos—comedia tipo: Robért chef des brigands de Lamartellière, que concluyó como empleado del Estado y cuyo enorme éxito en 1791 fue determinado por la frase “guerre aux châteaux, paix aux châumières”; derivada de Los Bandidos de Schiller--, Locos y Enfermos de amor—comedia tipo: Nina la pazza per amore, Il cavaliere de la Barre, Il delirio, etc.--.”

Boïldieu critica “el género que, en realidad, me parece peligroso y deplorable”.

El artículo de Manzi contiene otros apuntes sobre la actitud de la censura napoleónica contra este tipo de teatro, especialmente cuando los casos anormales representados tocaban el principio monárquico.

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