Alfredo Oriani.

Es necesario estudiarlo como el representante más honesto y apasionado por la grandeza nacional-popular italiana, entre los intelectuales italianos de la vieja generación. Sin embargo, su posición no era de crítica constructiva y a ello se debe su falta de éxito y sus errores. En realidad ¿a quién se dirigía Oriani? No a las clases dominantes, de las que aún esperaba reconocimientos y honores, no obstante sus corrosivas diatribas. No a los republicanos, con quienes se emparienta su forma mental recriminatoria. La Lotta politica parece el manifiesto de un gran movimiento democrático nacional- popular, pero Oriani estaba demasiado embebido de la filosofía idealista que fraguaba en la época de la Restauración, para saber hablar al pueblo como jefe y como igual al mismo tiempo, para hacer participar al pueblo en la crítica de sí mismo y de sus debilidades, sin hacerle perder, sin embargo, la fe en su propia fuerza y en su propio porvenir. La debilidad de Oriani está en el carácter meramente intelectual de sus críticas, que crean una nueva forma de doctrinarismo y abstractismo. Sin embargo, hay aquí un movimiento bastante sano de pensamiento que sería conveniente profundizar. El éxito de Oriani en estos últimos tiempos es más un embalsamamiento funerario que una exaltación de nueva vida de su pensamiento.

4 (XIII) 68. Cfr. El libro de don Chisciotte, Quijote, de E. Scarfoglio [Alfredo Oriani]. Es un episodio de la lucha por rejuvenecer la cultura italiana y desprovincializarla. En sí el libro es mediocre. Vale para la época y porque quizás fue el primer tentativo del género.

Debiendo escribir sobre Oriani es necesario mencionar el fragmento que le dedica Scarfoglio. Para Scarfoglio (que escribe alrededor del 1884) Oriani era un débil, un derrotado que se consolaba destruyendo todo y a todos: “El señor de Banzole tiene la memoria llena de lecturas apresuradas y mutiladas, de teorías mal entendidas y peor digeridas, de malos fantasmas débilmente formados; además, el instrumento de la lengua no tiene seguridad en sus manos.” Es interesante una cita, tal vez del libro Quartetto, en la que Oriani escribía: “Vencido en cada batalla e insultado como todos los vencidos, no descendí ni descenderé jamás a la tontería de la réplica, a la bajeza del lamento. Los vencidos no tienen razón.” Me parece fundamental este rasgo del carácter de Oriani, ya que era un veleidoso, siempre descontento de todos porque ninguno reconocía su genio y que, en el fondo, renunciaba a combatir para imponerse, es decir, que tenía una muy extraña estimación de sí mismo. Era un pseudo-titán, y no obstante algunas dotes innegables, predomina en Oriani el “genio incomprendido” de provincia que sueña con la gloria, el poder y el triunfo, así como algunas jóvenes sueñan con el príncipe azul.

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