Qué se debe hablar.

Es evidente que, para ser exactos, debe hablarse de lucha por una “nueva cultura” y no por un “nuevo arte” (en sentido inmediato). Tal vez tampoco pueda decirse que se lucha por un contenido nuevo del arte, que no podría ser pensado abstractamente, separado de la forma. Luchar por un nuevo arte significaría luchar por crear nuevos artistas, lo cual es absurdo, ya que éstos no pueden ser creados artificialmente. Se debe hablar de lucha por una nueva cultura, es decir, por una nueva vida moral, que no puede dejar de estar íntimamente ligada a una nueva intuición de la vida, hasta convertirla en una nueva manera de ver y sentir la realidad, y, por consiguiente, en un mundo íntimamente connaturalizado con los “artistas posibles” y con las “obras de arte posibles”.

Que no se puede crear artificialmente a los artistas no significa que el nuevo mundo cultural por el cual se lucha, provocando pasiones y calor de humanidad, no suscite necesariamente “nuevos artistas”. Por eso no se puede decir que Fulano o Mengano se convertirán en artistas, pero sí se puede afirmar que del movimiento nacerán nuevos artistas. Un grupo social nuevo que adviene a la vida histórica con una postura hegemónica, con una seguridad en sí mismo que antes no tenía, no puede dejar de suscitar desde su íntima personalidad, una fuerza suficiente para expresarse completamente en un cierto sentido.

Así, no se puede afirmar que se formará una nueva “aura poética”, según una frase de moda hace algunos años. El “aura poética” es sólo una metáfora para expresar el conjunto de los artistas ya formados y revelados, o al menos, el proceso iniciado y ya consolidado de formación y revelación.

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