El código moral rotariano.

En el congreso general realizado en 1928 en Saint Louis se discutió este principio: "El Rotary es fundamentalmente una filosofía de la vida que trata de conciliar el eterno conflicto existente entre el deseo del beneficio propio y el deber y el consiguiente impulso de servir al prójimo. Esta filosofía es la filosofía del servicio: dar de sí antes de pensar en sí, fundada sobre aquel principio moral: quien mejor sirve más gana". El mismo congreso resolvió que todos los socios del Rotary deben aceptar "sin juramento secreto, sin dogma ni fe, pero cada uno a su modo, tal filosofía rotariana del servicio". La "Civiltà Cattolica" toma este fragmento del rotariano Mercurio de "Il Rotary" (pp. 97-98), que dice citado, más no lo es, en este número (no sé si Mercurio es italiano ni si "Il Rotary" es una publicación italiana, además de "Realità", dirigida por Bevione): "De esta manera se hizo de la honestidad un interés y se creó esa nueva figura del hombre de negocios que sabe asociar en todas sus actividades profesionales, industriales, comerciales, su interés propio con el interés general, que es en el fondo el verdadero y gran fin de toda actividad, porque todo hombre noblemente activo aún inconscientemente sirve por sobre todo a la utilidad general".

El carácter primordial dado por el Rotary a la actividad práctica aparece en otras citas truncas y alusivas de la "Civiltà Cattolica". En el Programa del Rotary: " ... Un Rotary Club es un grupo de representantes de los negocios y de las profesiones, los cuales sin juramentos secretos, ni dogmas ni credo... aceptan la filosofía del servicio". Se publica un Annuario italiano del Rotary, editado en Milán por la Soc. A. Coop. "Il Rotary". Se publicó al menos el Annuario 1927-28. Filippo Tajani escribió en el "Corriere della Sera" del 22 de junio de 1928 que el Rotary está entre "las instituciones internacionales que tienden, por vías amistosas, a la solución de los problemas económicos e industriales comunes". Sobre 2.639 clubes rotarianos existentes (en el momento de la, aparición del artículo) 2088 estaban en Estados Unidos, 254 en Inglaterra, 85 en Canadá, 18 en Italia, 13 en Francia, 1 en Alemania, 13 en España, 10 en Suiza, 20 en Cuba, 15 en Australia, 19 en México y muchos menos en otros países. El Rotary Club no puede ser confundido con la masonería tradicional especialmente con la de los países latinos. Es una superación orgánica de la masonería y representa intereses más concretos y precisos. Característica fundamental de la masonería es la democracia pequeño-burguesa, el laicismo, el anticlericalismo, etc. El Rotary es una organización de las clases altas y no se dirige al pueblo, sino indirectamente. Es un tipo de organización esencialmente moderna. Es posible y probable que existan interferencias entre la masonería y el Rotary, pero esto no es lo esencial: el Rotary, desarrollándose, tenderá a dominar a todas las otras organizaciones y también a la Iglesia católica así como en América domina a todas las otras Iglesias protestantes. La Iglesia católica por cierto, no podrá ver de buen grado al Rotary desde un punto de vista "oficial", pero me parece difícil que asuma frente a él una actitud como la asumida contra la masonería; puesto que en ese caso debería entonces enfrentar al capitalismo, etc. El desarrollo del Rotary es interesante bajo muchos aspectos: ideológicos, prácticos, organizativos, etc. Será preciso sin embargo analizar si la depresión económica americana y mundial no dará un golpe al prestigio del americanismo y por ende al Rotary.

Analizar en la "Civiltà Cattolica" del 16 de febrero de 1929 el artículo Ancora Rotary Club e masoneria. Los argumentos de los jesuitas para poner en guardia contra el carácter masónico del Rotary se agotaron. La "sospecha" es de dos grados: 1) de que el Rotary sea una verdadera emanación de la masonería tradicional; 2) de que sea un nuevo tipo de masonería. A estos dos motivos se agregan otros de carácter subordinado; 1) que en todo caso la masonería tradicional se sirva astutamente de él beneficiándose de la ingenuidad y del agnosticismo de los rotarianos; 2) el carácter "agnóstico" de indiferencia o de tolerancia religiosa del Rotary es para los jesuitas un defecto capital de tal magnitud como para inducirlos a oponerse y a adoptar actitudes de sospecha y de polémica (estadio preparatorio que podría concluir con la condenación del Rotary por parte de la Iglesia). Este segundo motivo no da lugar todavía a una campaña a fondo, preludio de una "excomulgación", porque los jesuitas deben distinguir entre los países de mayoría católica y los de mayoría no-católica. En estos últimos ellos exigen la tolerancia religiosa, sin la cual no podrían difundirse: su posición "ofensiva" requiere más bien la existencia de instituciones amorfas en las cuales puedan insertarse para proceder a su conquista. En los países católicos, la posición "defensiva" exige en cambio la lucha a fondo contra las instituciones amorfas que ofrecen un terreno favorable para los no católicos en general. La fase actual de la actitud hacia el Rotary es: la ofensiva ideológica sin sanciones prácticas de carácter universal (excomulgación u otra forma atenuada de prohibición) o nacional, sino sólo de carácter obispal (en algunas diócesis, españolas por ejemplo, el obispo adoptó actitudes contra el Rotary). La ofensiva ideológica se basa en estos puntos: 1) El Rotary tiene orígenes masónicos; 2) en muchos países se encuentra en muy buenas relaciones con la masonería; 3) en algún lugar asumió una actitud abiertamente hostil al catolicismo; 4) la moral rotariana no es más que un disfraz de la moral laica masónica. El problema de la actitud de los jesuitas hacia el Rotary se complica aún más en las condiciones italianas: el Rotary es permitido, mientras la masonería es ilegal en Italia; sostener en forma taxativa que el Rotary es un disfraz de la masonería o su instrumento, llevaría a consecuencias de carácter judicial. Además los rotarianos han iniciado su vida italiana bajo auspicios muy eminentes: uno de los primeros rotarios ha sido el príncipe heredero, conocido por sus tendencias católicas y devotas. En todo caso, por reconocimiento de los rotarios extranjeros, el Rotary italiano tiene un carácter particular, ligado a la situación local. La "Civiltà Cattolica" cita algunos fragmentos de un informe de Stanley Leverton, publicado luego de una visita a los clubes de Italia por encargo del Rotary internacional, en "The Rotary Wheel", órgano oficial del Rotary británico y transcripta en el fascículo de agosto de 1928, p. 317, del órgano italiano "II Rotary" "Se tiene la impresión de que en Italia el Rotary no tira del mismo carro que nosotros"; "el suyo es el único Rotary posible en Italia"; "aparece un poco diferente, más como un primo hermano que como un hermano"; "su presente régimen dirige su actividad con amplitud de miras (¡eh, eh!! -exclama el redactor de la "Civiltà Cattolica"), pero su fin es igual al nuestro..."; "aún cuando pueda parecer insólito y diferente, siempre existe una buena razón para que así sea". De todas maneras el señor Leverton tiene la impresión de que los rotarios italianos, por diversos motivos, "son los hombres que están haciendo la Italia moderna".

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