Los altos salarios. Es natural pensar que los llamados altos salarios son una forma transitoria de retribución. La adaptación a los nuevos métodos de producción y de trabajo no puede ocurrir sólo a través de la coacción social: es éste un "prejuicio" muy difundido en Europa y especialmente en el Japón donde no puede tardar en tener consecuencias graves para la salud física y psíquica de los trabajadores, "prejuicio" que por otro lado tiene una base sólo en la endémica desocupación verificada en la posguerra. Si la situación fuese "normal", el aparato de coerción necesario para obtener el resultado deseado costaría más que los altos salarios. La coerción debe por ello ser sabiamente combinada con la persuasión y el consenso, el cual puede ser obtenido, en las formas propias de una sociedad dada, por una mayor retribución que permita un determinado nivel de vida, capaz de mantener y reintegrar las fuerzas consumidas por este nuevo tipo de fatiga. Pero apenas se generalicen y difundan los nuevos métodos de trabajo y de producción, apenas el tipo nuevo de obrero sea creado universalmente y el aparato de la producción material sea también perfeccionado, el turn over [dar la espada] excesivo se encontrará automáticamente limitado por la extensión de la desocupación, y los altos salarios desaparecerán. En realidad, la industria americana con sus altos salarios explota todavía el monopolio que adquirió tomando la iniciativa de los nuevos métodos; a los beneficios de monopolio corresponden salarios de monopolio. Pero el monopolio será necesariamente limitado primero y destruido después por la difusión de los nuevos métodos tanto en el interior de los Estados Unidos como en el exterior (analizar el fenómeno japonés de los bajos precios de las mercancías) y junto con los altos beneficios desaparecerán los altos salarios. Por otro lado, es sabido que los altos salarios están ligados necesariamente a una aristocracia obrera, y no son acordados a todos los trabajadores americanos.

Toda la ideología fordiana de los altos salarios es un fenómeno derivado de una necesidad objetiva de la industria moderna que alcanza un determinado grado de desarrollo, y no un fenómeno primario (lo cual sin embargo no nos exime del estudio de la importancia y de las repercusiones que puede tener la ideología por sí misma). Pero ¿qué significa "alto salario"? ¿El salario pagado por Ford es alto sólo con relación al término medio de los salarios americanos o es alto como precio de la fuerza de trabajo que los obreros de Ford consumen en la producción, aplicando los métodos del propio Ford? No parece que tal investigación haya sido conducida de una manera sistemática y sin embargo es la única que nos podría dar una respuesta concluyente.

La investigación es difícil, pero las mismas causas de tales dificultades constituyen una respuesta indirecta. La respuesta es difícil porque las maestranzas de Ford son muy inestables y no es posible por ello establecer un promedio de la mortalidad "racional" entre sus obreros, para compararlo con el promedio de las otras industrias. ¿Pero de dónde proviene dicha inestabilidad? ¿Cómo puede un obrero preferir un salario más bajo" que el pagado por Ford? ¿No significa esto que los llamados "altos salarios" son menos convenientes que los salarios más bajos de las otras empresas para reconstruir la fuerza de trabajo consumida? La inestabilidad de las maestranzas demuestra que las condiciones normales de competencia entre los obreros (diferencia de salario) sólo operan en lo que respecta a la industria Ford dentro de ciertos límites; la diferencia de nivel entre los promedios del salario no juega ningún papel, ni lo juega tampoco la presión del ejército de reserva de los desocupados. Esto significa que en el caso de la industria Ford es preciso buscar un elemento nuevo que será el causante tanto de los "altos salarios" como de los otros fenómenos aquí mencionados (inestabilidad, etc.). Este elemento puede ser buscado sólo en lo siguiente: la industria Ford exige de sus obreros una discriminación, una calificación, que las otras industrias aún no exigen, un nuevo género de calificación, una forma de consumo de fuerza de trabajo y una cantidad de fuerza consumida en el mismo tiempo medio que son más gravosas y extenuantes que en las otras empresas y que el salario no logra compensar en todos los obreros, para reconstruir sus fuerzas en las condiciones sociales dadas. Planteadas estas cuestiones surge un problema: ¿el tipo de industria, de organización del trabajo y de la producción propia de Ford, es "racional", vale decir, puede y debe generalizarse o se trata en cambio de un fenómeno morboso que es necesario combatir mediante la fuerza sindical y la legislación? Dicho de otra manera, ¿es posible, con la presión material y moral de la sociedad y del Estado, conducir a los obreros como masa y sufrir todo el proceso de transformación psicofísica para obtener que el tipo medio del obrero Ford se transforme en el tipo medio del obrero moderno, o bien esto es imposible porque conduciría a la degeneración física y al deterioro de la raza, destruyendo toda fuerza de trabajo? Me parece que se puede responder que el método de Ford es "racional" y que debe generalizarse, pero para esto es necesario un largo proceso, que comporta un cambio de las condiciones sociales y un cambio de las costumbres y de los hábitos individuales, lo cual no puede ocurrir mediante la sola "coerción" sino mediante la acción equilibrada de la coacción (autodisciplina) y de la persuasión, bajo una forma que puede ser también la de los altos salarios, vale decir tornando posible un mejor nivel de vida o quizás, más exactamente, un nivel de vida más adecuado a las nuevas formas de producción y de trabajo, que exigen un gasto especial de energías musculares y nerviosas.

En una medida limitada pero importante sin embargo, fenómenos similares a los determinados en vasta escala por el fordismo se verificaban y se verifican en ciertas ramas de la industria o en ciertos establecimientos no "fordizados". Nunca fue algo simple constituir una maestranza de fábrica organizada y bien articulada o un equipo de obreros especializados. Una vez constituida la maestranza o el equipo, sus componentes o una parte de ellos, además de beneficiarse con un salario de monopolio, no son licenciados en caso de paralización temporánea de la producción; sería antieconómico permitir que se dispersaran los elementos de un todo orgánico constituido fatigosamente, porque sería casi imposible volver a reunirlos y su reconstrucción mediante elementos nuevos, tomados al azar costaría esfuerzos y demandaría gastos importantes. He aquí un límite a la ley de competencia que deriva del ejército de reserva y de la desocupación, límite que ha estado siempre en el origen de las formaciones de aristocracias privilegiadas. Ya que jamás funcionó una ley de equiparación perfecta de los sistemas y de los métodos de producción y trabajo para todas las empresas de una determinada rama de la industria, es evidente que cada empresa, en una medida más o menos amplia, es "única" y se forma una maestranza con una calificación adecuada a cada empresa particular: pequeños secretos de fabricación y de trabajo, "trucos" que parecen no tener importancia pero que repetidos una infinidad de veces, pueden tener una importancia económica considerable. Se puede estudiar uno de estos casos particulares en la organización del trabajo portuario, especialmente en aquellos donde existe un desequilibrio entre el embarque y el desembarque de mercancías y donde se verifican detenciones periódicas del trabajo y desocupaciones estacionales. Es necesario tener un personal de maestranza que esté siempre disponible (que no se aleje del puesto de trabajo) para asegurar el mínimo de trabajo estacional o de otro tipo, de allí la formación del equipo con matrícula "cerrada", que goza de altos salarios y de otros privilegios, en contraposición a la masa de los "auxiliares", etc. Esto se verifica también en la agricultura, en las relaciones entre los trabajadores fijos y los jornaleros y en muchas industrias donde existe el "trabajo estacional", por razones inherentes a la misma industria, como la del vestido, o por la defectuosa organización del comercio al por mayor que realiza sus adquisiciones según un cielo propio que no concuerda con el ciclo de producción, etc.

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