Cantidad y calidad.

En el mundo de la producción estos términos no significan otra cosa que "buen mercado" y "alto precio" respectivamente, vale decir, satisfacción o no de las necesidades elementales de las clases populares y tendencia a elevar o a deprimir su tenor de vida. Todo el resto no es más que un folletín, del cual Guglielmo Ferrero ha escrito el primer capítulo. En una empresa-nación que tiene disponible mucha mano de obra y pocas materias primas (lo que es discutible ya que cada nación-empresa se "crea" sus propias materias primas) la palabra "calidad" significa sólo la voluntad de emplear mucho trabajo sobre poca materia, perfeccionando el producto al extremo, esto es, perfeccionando la voluntad de especializarse para un mercado de lujo. ¿Pero es esto posible para toda una nación muy populosa? Donde existe mucha materia prima son posibles dos tendencias, la cualitativa y la cuantitativa, mientras que no existe la recíproca para los llamados países pobres. La producción cuantitativa puede ser también cualitativa, es decir, competir con la industria puramente cualitativa entre aquella parte de la clase consumidora de objetos "distintos" que no es tradicionalista porque es de formación nueva.

Estos apuntes son válidos si se acepta el criterio de la "calidad" tal como es concebida comúnmente teniendo en cuenta que no es un criterio racional. En realidad, sólo se puede hablar de "calidad, en el caso de las obras de arte individuales y no reproducibles; todo lo que es reproducible entra en el reino de la "cantidad" y puede ser fabricado en serie.

Además, se puede observar lo siguiente: si una nación se especializa en la producción "cualitativa" ¿qué industria procurará los objetos de consumo de las clases pobres? ¿Se promoverá una situación de división internacional del trabajo? Se trata nada más que de una fórmula de literatos holgazanes y de políticos cuya demagogia consiste en construir castillos en el aire. La cualidad debería ser atribuida a los hombres y no a las cosas y la cualidad humana se eleva y se refina en la medida en que el hombre satisface un número mayor de necesidades y se torna por ello independiente. El alto precio del pan, debido al hecho de querer mantener ligada a una determinada actividad una mayor cantidad de personas, lleva a la desnutrición. La política de la calidad determina casi siempre su opuesta: una cantidad descalificada.

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