La religión, la lotería y el apio de la miseria.

En las Conversazioni critiche (Serie II, pp. 300-I) Croce busca, la "fuente" del Paese di Cucagna de Matilde Serao y la encuentra en un pensamiento de Balzac. En el cuento La rabouilleuse, escrito en 1841 y luego titulado Un ménage de garçon, hablando de Madame Descoings, que desde los veintiún años jugaba un famoso terno [tres cosas] suyo, el "sociólogo y filósofo novelista" observa: "Cette pasion, si universellement condamnée, n'a jamais été étudiée. Personne n'y a vu l'opium de la misére. La loterie, la plus puissante fée du monde ne développerait-elle pas des espérances magiques" La coup de roulette qui faisait voir aux joueurs des masses d'or et de jouissances ne durait que ce que dure un éclair: tandis que la loterie donnait cinq jours d'existence à ce magnifique éclair. Quelle est aujourd'hui la puissance sociale que peut pour quarante sous, vous rendre heureux pendant cinq jours et vous livrer idéalement tous les bonheurs de la civilisation?" *

* En francés en el texto. "Esta pasión, tan universalmente condenada, nunca ha sido estudiada. Nadie ve eu ella el opio de la miseria, la lotería, la más poderosa hada del mundo, ¿no despertaría esperanzas mágicas? El golpe de ruleta que hacía ver a los jugadores masas de oro y alegría no duraba lo que dura un relámpago, mientras que la lotería daba cinco días de existencia a ese magnífico relámpago. ¿Cuál es hoy la fuerza social que puede, por cuarenta centavos, dar la felicidad por cinco días y entregaros idealmente todas las felicidades de la civilización?".

Croce había ya observado (en su ensayo sobre la Serao, Letteratura della nuova Italia, III, p. 51) que el Paese di Cuccagna [abundancia] (1890) tenía su fuente en un fragmento de otro libro de la Serao, Il ventre di Napoli (1884), en el cual "se ilumina el juego de lotería como "el gran sueño de felicidad", que el pueblo napolitano "se da cada semana", viviendo "por seis días en una esperanza creciente, invasora, que se expande, saliendo de los confines de la vida real"; el sueño "donde existen todas las cosas de las cuales está privado, una casa limpia, el aire salubre y fresco, un hermoso rayo de sol cálido en la tierra, un lecho blanco y alto, una cómoda brillante, los fideos y la carne todos los días y el litro de vino y la cuna para el niño y la lencería para la esposa y el sombrero nuevo para el marido"".

El fragmento de Balzac podría ser vinculado a la expresión "opio del pueblo" empleada en la Critica della Filosofia del diritto de Hegel publicada en 1884, cuyo autor [11] fue un gran admirador de Balzac. "Tenía tal admiración por Balzac que abrigaba el propósito de escribir una obra crítica sobre la Comedia humana", escribe Lafargue en sus recuerdos sobre Carlos Marx publicados en la conocida recopilación de Riazanov (p. 114 de la edición francesa). En estos últimos tiempos (quizá en 1931) ha sido publicada una carta inédita de Engels [12], en la cual se habla extensamente de Balzac y de la importancia cultural que es preciso atribuirle.

11 Marx (N. de la R..)

12 FEDERICO ENGELS, Carta a Margaret Harkness de abril de 1888, publicada en Sur la litterature et l'art. Karl Marx, Friedrich Engels, París, Ed. Sociales internationales. (N. de la R.). Existe una traducción castellana impresa por Editorial Calomino. (N. del T.).

Es probable que el pasaje de la expresión "opio de la miseria" usado por Balzac para la lotería, a la expresión "opio del pueblo" para la religión, provenga de las reflexiones sobre el parí * de Pascal, que aproxima la religión al juego de azar, a las apuestas. Recordar que en 1843 Victor Cousin descubrió el manuscrito auténtico de los Pensamientos de Pascal, que habían sido muy incorrectamente impresos por primera vez en 1670 por sus amigos de Port-Royal, y fueron reimpresos en 1844 por el editor Fougère sobre la base del manuscrito señalado por Cousin. Los Pensamientos, en los cuales Pascal desarrolla su tesis del pari, son los fragmentos de una Apologie de la religion chrétienne, que no llegó a concluir.

* En francés en el texto. Pari (de parier), apuesta. (N. del T.).

He aquí la línea del pensamiento de Pascal (según G. Lanson, Histoire de la littérature française, 19na. ed. p. 464): "Les hommes ont mépris pour la religion, ils en ont haine et peur qu'elle soit vraie. Pour guérir cela, il faut commencer par montrer que la religion n'est point contraire à la raison; ensuite, qu'elle est vénérable, en donner respect; la rendre ensuite aimable, faire souhaiter aux bons qu'elle fût vraie, et puis montrer qu'elle est vraie" *. Después del discurso contra la indiferencia de los ateos que sirve como introducción general a la obra, Pascal exponía su tesis de la impotencia de la razón, incapaz de saber todo y de saber algo con certeza, reducida a juzgar por las apariencias ofrecidas por el ambiente de las cosas. La fe es un medio superior de conocimiento; se ejerce más allá de los límites a los que puede arribar la razón. Pero aunque así no fuese, aunque no se tuviese ningún medio para llegar a Dios, a través de la razón o de cualquier otra vía, en la absoluta imposibilidad de saber, sería preciso, sin embargo, actuar como si se supiese. Ya que según el cálculo de probabilidades, es ventajoso apostar que la religión es cierta y regular la propia vida como si lo fuera. Viviendo cristianamente se arriesga infinitamente poco, sólo algunos años de turbios placeres (plaisirs mêles), para ganar el infinito, el goce eterno.

Es preciso reflexionar que Pascal ha sido muy fino al dar forma literaria, justificación lógica y prestigio moral a este argumento de la apuesta que es en realidad un difundido modo de pensar la religión, pero un modo de pensar que se "avergüenza de sí mismo", porque al mismo tiempo que satisface, aparece como indigno y bajo. Pascal ha afrontado la "vergüenza" (si así puede decirse, ya que podría ocurrir que el argumento del parí, hoy popular, haya derivado en sus formas populares del libro de Pascal y no haya sido conocido antes) y trató de dar dignidad y justificación al modo de pensar popular.

Cuantas veces se ha escuchado decir: ¿Qué se pierde con ir a la Iglesia, con creer en Dios? Si no existe, paciencia; pero si existe, ¡cuán útil te resultará haber creído!", etc. Este modo de pensar también en la forma pascaliana del pari, tiene algo de volterianismo y recuerda el modo de expresarse de Heine: "Quizá que el padre eterno nos prepare alguna gran sorpresa luego de la muerte" o algo similar! [13].

13 Ver como los estudiosos de Pascal explican y justifican moralmente el argumento del pari. Debe haber un estudio de PIETRO PALLO TROMPFO en el volumen Rilegature gianseniste, en el cual se habla del argumento del pari en relación a Manzoni. Ver también a RUFFINI por su estudio sobre Manzoni religioso. (La vita religiosa nel Mansoni, Laterza, Bari, 1931. N. de la R.).

De un artículo de Arturo Marescalchi, Durare! Anche nella bachicoltura [sericultura: gusano de seda], en el "Corriere della Sera" del 24 de abril de 1932: "Por cada media onza de semilla puesta en cultivo se participa en premios que van desde cifras modestas (hay 400 de mil liras cada uno) hasta sumas de 10 a 20 mil liras y cinco premios de 25 mil a 250 mil liras. En el pueblo italiano está siempre vivo el sentido de tentar suerte; en el campo todavía hoy no hay quien se abstenga de las "pescas" y de las tómbolas. Aquí se dará gratis el billete que permite tentar a la fortuna".

Por otro lado existe una estrecha conexión entre la lotería y la religión; los premiados muestran que han sido "elegidos", que lograron una gracia particular de un Santo o de la Virgen. Se podría establecer una comparación entre la concepción activista de la gracia entre los protestantes, que ha dado la forma moral al espíritu de empresa capitalista, y la concepción pasiva y holgazana de la gracia propia de la gente común católica. Subrayar la función que tiene Irlanda en la acción tendiente a revigorizar las loterías en los países anglosajones y las protestas de los periódicos que representan el espíritu de la Reforma, como el "Manchester Guardian".

Ver además si Baudelaire se ha inspirado para el título de su libro Los Paraísos Artificiales (y también para su desarrollo) en la expresión "opio del pueblo". La fórmula podría haberle llegado indirectamente de las lecturas políticas y periodísticas. No me parece probable (más no debe ser excluido) que existiese ya antes del libro de Balzac alguna expresión mediante la cual el opio y los demás estupefacientes y narcóticos eran presentados como medio para gozar de un paraíso artificial. (Es preciso recordar, por otro lado, que Baudelaire participó hasta 1848 en alguna actividad práctica, fue director de semanarios políticos y tomó parte activa en los acontecimientos parisinos de 1848).

Jules Lachelier, filósofo francés (sobre el mismo, consultar el prefacio de G. de Ruggiero al volumen del mismo Lachelier sobre Psicologia e metafisica, Bari, Laterza, 1925), ha escrito una nota ("agura", dice De Ruggiero) sobre el pari de Pascal, publicada en el volumen Du fondement de l'induction (París, Alcan, en la "Bibliothèque de philosophie contemporaine"). La objeción principal a la formulación del problema religioso dada por Pascal en el par¡ es aquella de la "lealtad intelectual" hacia sí mismo. Me parece que toda la concepción del pari, según recuerdo, está más próxima a la moral jesuita que a la jansenista, es demasiado "mercantil", etc.

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