Nacionalismo cultural católico.

Es la tendencia que más sorprende al leer, por ejemplo, la "Civiltà Cattolica", ya que si ella deviniese realmente una regla de conducta, el catolicismo mismo se tornaría imposible. ¿Cómo podría servir a los franceses o a los alemanes? La incitación a los filósofos italianos para que abrazasen el tomismo porque Santo Tomás nació en Italia ¿Y no puede devenir en cambio, por lógica consecuencia, una incitación a toda nación a buscar en su propia tradición un arquetipo intelectual, un "maestro" de filosofía religiosa nacional, vale decir una incitación a disgregar el catolicismo en tantas iglesias nacionales? Pero planteado el principio, ¿por qué fijar a Santo Tomás como expresión nacional y no a Gioberti o a Socini, etc.?

El hecho de que los católicos, o mejor, los jesuitas de la "Civiltà Cattolica" hayan debido y deban recurrir a tal propaganda evidencia los tiempos que se viven. Hubo una época en que Carlo Pisacane era enaltecido como el elemento nacional para contraponer, en los altares a los brumosos filósofos alemanes; además de Guisespe Mazzini. En la filosofía actual se reivindica a Gioberti como el Hegel italiano, o casi. El catolicismo religioso incita (¿o ha dado el ejemplo?) al nacionalismo filosófico y al político social.

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