Iglesia y Estado en Italia antes de la Concilliación.

Revisar al respecto el artículo La Conciliazione fra lo Stato italiano e la Chiesa (Cenni cronistorici), publicado en la "Civiltà Cattolica" del 2 de marzo de 1929 (continúa en los fascículos sucesivos que habrá que revisar) y que tiene algunos elementos interesantes entre otras cosas porque al mencionar ciertos hechos indica que cuando ocurrieron se les asignaba una cierta importancia).

Se menciona así especialmente la Semana Social de Venecia de. 1912, presidida por el marqués Sassoli de Bianchi, y la Semana Social de Milán de 1913, que trató sobre las "libertades civiles de los católicos". ¿Por qué los católicos, como organización de masa, trataron, justamente en 1912 y 1913, la cuestión romana y determinaron los puntos fundamentales que era necesario superar para su solución? Basta pensar en la guerra de Libia y en el hecho de que en todo período de guerra el Estado tiene necesidad de la máxima paz y unidad moral y civil.

En este artículo son transcriptos fragmentos de artículos publicados en el momento de la Conciliación. Así, el senador Petrillo (en el "Popolo d'Italia" del 17 de febrero de 1929) recuerda lo ocurrido en los círculos gobernantes y parlamentarios italianos con la muerte de Benedicto XV. El gobierno Bonomi deseaba evitar una conmemoración en el Parlamento que habría obligado al gobierno a intervenir, y no deseaba efectuar ninguna manifestación política ni en un sentido ni en otro. Bonomi era apoyado por los populares y tenía ministros populares en su gabinete. Yo me encontraba en Roma por esos días [1922] y me dirigí a Bevione --subsecretario de la Presidencia-- en compañía de Bombacci para lograr un pasaporte. Bevione era impaciente y deseaba tener la seguridad de que ningún grupo habría de tomar una iniciativa que pudiese arrastrar a los otros y obligar al gobierno a intervenir. En realidad, ninguno habló pero Petrillo se cuida muy bien de explicar por qué justamente nadie, nadie, había hablado.

Se puede admitir, hubiese estado bien, desde cierto punto de vista, que hubiese hablado Salandra, ¿más por qué, habiendo rehusado hablar, no lo hizo ningún otro? ¿Y por qué únicamente Salandra debe ser criticado?

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