La Acción Católica en los Estados Unidos.

Artículo de la "Civiltà Cattolica" del 3 de enero de 1929 sobre La campagna elettorale degli Stati Uniti e le sue lezioni, a propósito de la candidatura de Smith a la presidencia de la república.

La "Civiltà Cattolica" registra la encarnizada resistencia de las Iglesias protestantes contra Smith y habla de "guerra de religión". No se hace mención de la posición asumida por Smith hacia el Papa en su famosa carta (cfr. el libro de Fontaine sobre la Santa Sede [6], etc.), que es un elemento de "americanismo" católico. (Posición de los católicos contra el prohibicionismo y en favor de los farmers [granjeros]).

6 NICOLAS FONTAINE, Saint-Siege, Action française, catholiques intégraux, París, Gamber, 1.928. (N. de la R.).

Se observa que toda acción concentrada de los católicos provoca una reacción tal que los resultados son inferiores a la fuerza que los católicos dicen poseer y de allí, por consiguiente, los peligros de una acción en escala nacional concentrada. ¿Ha sido un error para los católicos basarse en un partido tradicional como el demócrata? ¿mostrar la religión como ligada a un determinado partido? Por otro lado, en el actual sistema americano ¿podrían fundar un partido propio? América es un territorio interesante para estudiar la fase actual del catolicismo como elemento cultural y como elemento político.

Es interesante la correspondencia de los Estados Unidos publicada en la "Civiltà Cattolica" del 20 de setiembre de 1930. Los católicos recurren frecuentemente al ejemplo de los Estados Unidos para recordar su homogeneidad y su fervor religioso, en relación a los protestantes, divididos en tantas sectas y corroídos continuamente por la tendencia a caer en la indiferencia o en la irreligiosidad, lo cual explica el imponente número de ciudadanos que en los censos declaran no tener ninguna religión.

Me parece que de esta correspondencia se deduce que la indiferencia no escasea tampoco entre los católicos. Se refieren los datos publicados en una serie de artículos de la "renombrada" "Ecclesiastical Review" de Filadelfia en los meses precedentes. Un párroco afirma que el 44 por ciento de sus fieles permanece, durante toda una larga serie de años, enteramente desconocido, no obstante los esfuerzos, realizados repetidamente tanto de su parte como de sus asistentes eclesiásticos, para lograr un censo exacto. Admite con toda sinceridad que cerca de la mitad de su grey permaneció al margen de su prédica, y no tuvo otro contacto que el que puede dar una irregular frecuencia a las misas y los sacramentos. Son hechos, al decir de los mismos párrocos, que se repiten en casi todas las parroquias de los Estados Unidos.

Los católicos mantienen a sus expensas 7.664 escuelas parroquiales, frecuentadas por 2.201.942 alumnos, bajo la guía de religiosos de ambos sexos. Existen también otros 2.750.000 alumnos (es decir, más del 50 por ciento) que "o por haraganería de los padres o por lejanía del lugar son constreñidos a frecuentar las escuelas del Estado, sin religión, donde no se escucha nunca una palabra sobre Dios, sobre los deberes hacia el Creador y ni aún sobre la existencia de un alma inmortal".

Un elemento de indiferencia está dado por los matrimonios mixtos: "El 20 por ciento de las familias válidamente constituidas en matrimonios mixtos descuidan la misa, si el padre no pertenece a la fe católica; pero cuando la madre no es católica, el porcentaje se eleva al 40 por ciento. Es más, estos padres descuidan totalmente la educación cristiana de la prole". Se trató de restringir los matrimonios mixtos y aún de prohibirlos; pero las condiciones "empeoraron", porque los "recalcitrantes" en estos casos, abandonaron a la Iglesia (con la prole) contrayendo uniones "inválidas"; estos casos constituyen el 61 por ciento, si el padre es "herético" [hereje], el 94 por ciento si es "herética" la madre. Por ello se liberalizó: rechazando la licencia de matrimonio mixto a las mujeres católicas se daba una pérdida del 58 por ciento, concediéndola la pérdida es "sólo" del 16 por ciento.

Se evidencia, por consiguiente, que el número de los católicos en los Estados Unidos es solamente un número estadístico, de censos, es decir, es muy difícil que alguien de origen católico declare no tener religión, a diferencia de lo que ocurre con los de origen protestante. Más hipocresía, en suma. De aquí se puede juzgar la exactitud y la sinceridad de las estadísticas en los países de mayoría católica.

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