La Acción Católica en Alemania.

La debilidad de toda organización nacional de la Acción Católica consiste en el hecho de que su acción está limitada y se ve continuamente turbada por las necesidades de la política internacional e interna en todo Estado de la Santa Sede. A medida que cada Acción Católica se extiende y deviene un organismo de masa, tiende a convertirse en un verdadero partido, cuyas directivas son impuestas por las necesidades internas de la organización; pero este proceso jamás puede convertirse en orgánico precisamente por la intervención de la Santa Sede.

En este hecho es preciso, quizás, buscar las razones por las cuales en Alemania la Acción Católica nunca fue bien aceptada. El Centro se había desarrollado tanto como fuerza política parlamentaria, empeñada en. las luchas internas alemanas, que toda vasta formación de Acción Católica, controlada estrechamente por el Episcopado, habría comprometido su potencia actual y sus posibilidades de desarrollo. Recordar el conflicto suscitado entre el Centro y el Vaticano cuando éste quiso que aprobase las leyes militares de Bismarck, siendo el Centro un decidido opositor a tales leyes.

Se observa un desarrollo similar en Austria, donde el clericalismo ha sido siempre muy fuerte como partido y no tuvo necesidad de una vasta organización permanente como la de la Acción Católica, sino únicamente de rebaños electorales no orgánicos bajo el control tradicional de los párrocos.

Die katholische Aktion. Materialien und Akten, von Dr. Erhard Schlund, O.F.M. (Verlag Josef Kosel un Friedrich Pustet, München, 1928).

Es una reseña de la Acción Católica en los principales países y una exposición de las doctrinas papales a propósito de la misma. En Alemania no existe la Acción Católica del tipo común, pero es considerado como tal el conjunto de la organización católica. (Esto significa que en Alemania el catolicismo está dominado por el protestantismo y no osa atacarlo con una propaganda intensa).

Sobre esta base habría que estudiar cómo se desarrolla la base política del "Centro" [5].

5 Cfr., también el libro de monseñor KALLER, Unser Laienapostolat, 2da. edic., vol. I, pp. 320, Leusterdorf am Rhein, Verlag des Johannesburd, 1997.

El libro de Schlund tiende a introducir y a popularizar en Alemania la Acción Católica de tipo italiano y Pío XI debe por cierto impulsarla en tal sentido, aunque con cautela, ya que una acentuada actividad podría despertar viejos rencores y luchas.

Los católicos alemanes por iniciativa del Episcopado fundaron ya en 1919 una "Liga de Paz de los católicos alemanes". Sobre esta Liga y las sucesivas iniciativas por desarrollarla, así como sobre su programa, analizar la "Civiltà Cattolica" del 19 de junio de 1929.

En este mismo fascículo véase la carta de Pío XI al cardenal Bertram, arzobispo de Breslavia, a propósito de la Acción Católica en Alemania, que debe ser considerada como una intervención personal del Papa para dar un impulso mayor al movimiento que en Alemania no parecía encontrar organizadores muy fervientes. La carta del Papa es un verdadero programa teórico-práctico, siendo interesante en general y no sólo para Alemania.

La "Civilà Cattolica" la comenta extensamente y es evidente que dicho comentario sirve también para otros países.

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