Movimiento pancristiano.

La XV Semana Social de Milán (setiembre de 1928) trató la cuestión: "La verdadera unidad religiosa"; y el volumen de las actas salió impreso con este título por la Società Editrice "Vita e Pensiero" (Milán, 1928).

El argumento ha sido tratado desde el punto de vista del Vaticano, según las directivas dadas por la encíclica Mortalium animos de enero de 1928, y contra el movimiento pancristiano de los protestantes, que querían crear una especie de federación de las diversas sectas cristianas, con igualdad de derechos.

Es ésta una ofensiva protestante contra el catolicismo que presenta dos momentos esenciales: 1) Las Iglesias protestantes tienden a frenar el movimiento disgregador en sus filas (que continuamente da lugar a nuevas sectas); 2) aliándose entre sí y obteniendo un cierto consenso de parte de los ortodoxos, asedian al catolicismo para hacerlo renunciar a su primado y para ofrecer en la lucha un imponente frente único protestante, en lugar de una multitud de iglesias, sectas, tendencias de diversa importancia que, tomadas una por una, difícilmente podrían resistir a la tenaz y unificada iniciativa misionera católica. La cuestión de la unidad de las Iglesias cristianas es un formidable fenómeno de la posguerra y es digno de que se le preste máxima atención y un estudio cuidadoso.

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