El papado en el siglo XIX.

Don Ernesto Vercesi ha iniciado la publicación de una obra, I Papi del secolo XIX, de la cual ha salido el primer volumen sobre Pío VII (pp. 340. Turín, Società Editrice Internazionale).

Para un estudio de la Acción Católica es preciso analizar la historia general del Papado y de su influencia en la vida política y cultural del siglo XIX (quizás directamente desde la época de la monarquía ilustrada, del giuseppinismo * etc., que es el "prefacio" a la limitación de la Iglesia en la sociedad civil y política). El libro de Vercesi va dirigido también contra Croce y su Storia di Europa. El meollo del libro de Vercesi puede ser resumido en estas palabras: "El siglo XIX atacó al cristianismo en sus aspectos más diversos, en el terreno político, religioso, social, cultural, histórico, filosófico, etc. El resultado definitivo fue que al finalizar dicho siglo el cristianismo en general, el catolicismo romano en particular, era más fuerte, más robusto que al comienzo del mismo. Es éste un hecho que no puede ser negado por los historiadores imparciales".

* Giuseppinismo: se designa así la política del Emperador José II, que tendía a limitar los privilegios y la influencia del clero en los asuntos del Estado y a reforzar la autoridad del Rey, política que se afirmó en Europa mediados del siglo XVIII, con las monarquías absolutas. Se designó también regalismo, jurisdiccionalismo, galicanismo, etc. (N. del T.).

Que puede ser "negado" resulta, aunque más no sea, del hecho de que el catolicismo ha devenido un partido entre otros, ha pasado del goce indiscutible de ciertos derechos, a su defensa y a su reivindicación cuando los hubo perdido. Es por cierto innegable que en determinados aspectos la Iglesia ha reforzado algunas de sus organizaciones, se ha concentrado más, estrechó sus filas y fijó mejor ciertos principios y directivas. Pero esto indica precisamente su menor influencia en la sociedad y, por consiguiente, la necesidad de una lucha y de una militancia más esforzada. Es también cierto que muchos Estados ya no luchan, pero es porque quieren servirse de ella y subordinarla a sus propios fines. Se podría hacer una lista de las actividades específicas en las que la Iglesia cuenta muy poco o se ha refugiado en posiciones secundarias. En cierto sentido, vale decir desde el punto de vista de la creencia religiosa, es verdad que el catolicismo se ha reducido en gran parte a una superstición de campesinos, enfermos, viejos y mujeres.

En la filosofía, ¿qué papel juega hoy la Iglesia? ¿En qué Estado es el tomismo la filosofía prevaleciente entre los intelectuales? ¿Y socialmente, dónde la Iglesia dirige y domina con su autoridad las actividades sociales? Justamente el impulso cada vez mayor dado a la Acción Católica demuestra que la Iglesia pierde terreno, aun cuando ocurra que retirándose se concentre y oponga mayor resistencia y "parezca" más fuerte (relativamente).

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