Orígenes de la Acción Católica.

Sobre los orígenes de la Acción Católica analizar el artículo La fortuna del Lamennais e prime manifestazioni d'Azione Cattolica in Italia ("Civiltà Cattolica" del 4 de octubre de 1930. Es la primera parte del artículo que se vincula al precedente artículo sobre Cesare d'Azeglio. Su continuación aparece mucho más tarde) [3].

3 En la "Civiltà Cattolica" del 20 de agosto de 1932, con el artículo Il movimento lamennesiano in Italia. (N. de la R.).

La "Civiltà Cattolica" habla de "aquel amplio movimiento de acción y de ideas que se manifestó en Italia como en los otros países católicos de Europa, durante el período transcurrido entre la primera y la segunda revolución (1821-1831); cuando fueron sembrados algunos de aquellos gérmenes (no diremos si buenos o malos) que debían luego dar sus frutos en los tiempos más maduros". Esto significa que el primer movimiento de Acción Católica surgió por la imposibilidad de la Restauración de ser realmente tal, esto es de retrotraer las cosas a los marcos del ancién régime. De la misma manera que el legitimismo, también el catolicismo, desde posiciones integrales y totalitarias en el campo de la cultura y de la política, deviene partido en contraposición a otros partidos y, además, en posición de defensa y conservación, constreñido por lo tanto a hacer muchas concesiones a los adversarios para poder sostenerse. Por otro lado este es el significado de toda la Restauración corno fenómeno europeo de conjunto y en ello consiste su carácter fundamentalmente "liberal".

El artículo de la "Civiltà Cattolica" plantea un problema esencial: si Lamennais está presente en el origen de la Acción Católica, ¿este origen no contiene el germen del posterior catolicismo liberal, germen que desarrollándose de inmediato dará como resultado el Lamennais de la segunda etapa? * Hay que anotar que todas las innovaciones en el seno de la Iglesia cuando no se producen por iniciativa de la dirección, llevan en sí algo de herético [herejía] y terminan por asumir explícitamente este carácter, basta que la dirección reacciona en forma enérgica, trastornando a las fuerzas innovadoras, reabsorbiendo a los vacilantes y excluyendo a los refractarios.

* Felicité-Robert de La Mennais (o Lamennais; 1782-1854), abate, publicista y filósofo francés. Hasta 1826 mantuvo una posición similar a la de los sanfedistas italianos, vale decir fue monárquico y sostenedor intransigente de la completa subordinación a la Iglesia de Roma. Posteriormente se volvió republicano y enemigo del papado, fundando el movimiento social en Francia e influenciando al movimiento análogo surgido en Italia. Es a este período de Lamennais al cual se refiere Gramsci en el texto. (N. del T.).

Es notable que la Iglesia jamás haya desarrollado bastante el sentido de la autocrítica como función central, a pesar de su tan mentada adhesión a las grandes masas de fieles. De allí entonces que las innovaciones hayan sido siempre impuestas y no propuestas y acogidas sólo obtorto collo [doblegando] El desarrollo histórico de la Iglesia se ha producido por fraccionamiento (las diversas compañías religiosas son en realidad fracciones absorbidas y disciplinadas como "órdenes religiosas").

Otro hecho de la Restauración: los gobiernos hacen concesiones a las corrientes liberales a costa de la Iglesia y de sus privilegios, y éste es un elemento que crea la necesidad de un partido de la Iglesia, vale decir de la Acción Católica. El estudio de los orígenes de la Acción Católica conduce así a un estudio del lamennaisismo y de su diversa fortuna y difusión.

Los dos estudios publicados en la "Civiltà Cattolica" de agosto de 1930 sobre Cesare d'Azeglio e gli albori della stampa cattolica in Italia y La fortuna del Lamennais e le prime manifestazioni di Azione Cattolica in Italia, se refieren especialmente al florecimiento de periódicos católicos en varias ciudades italianas durante la Restauración, que tendían a combatir las ideas de la Encyclopédie y de la Revolución francesa, aún perdurables.

En este movimiento intelectual-político se resume el comienzo del neoguelfismo italiano *, el cual no puede, por consiguiente, ser separado de la sociedad de los sanfedistas (parsmagna de estas revistas fue el príncipe de Canosa, que habitaba en Módena, donde era publicada una de las más importantes del grupo). En el catolicismo italiano había dos tendencias principales: 1) una netamente pro-austriaca, que veía la salvación del Papado y de la religión en el gendarme imperial, guardián del statu quo político italiano; 2) otra, sanfedista en sentido estricto, que sostenía la supremacía político-religiosa del Papa ante todo en Italia y que por lo tanto, era adversaria fraudulenta de la hegemonía austriaca en Italia y favorable a un cierto movimiento de independencia nacional (si se puede hablar aquí de nacional). Es a este movimiento que se refiere la "Civiltà Cattolica" cuando polemiza con los liberales del Risorgimento y sostiene el "patriotismo y unitarismo" de los católicos de entonces, ¿pero cuál fue la actitud de los jesuitas? Parece que fueron por sobre todo más pro-austriacos que sanfedistas "independentistas".

* Neoguelfismo: con este nombre se designa a la corriente católica-liberal surgida por el 1830 y que se convirtió posteriormente en un gran movimiento de opinión. Los sanfedistas eran llamados así desde la época de las bandas de la Santa Fe, que bajo las órdenes del cardenal Ruffo, abatieron en 1799 la República Napolitana, y constituían los sectores ultrarreaccionarios. (N. del T.).

Se puede decir por ello que este período preparatorio de la Acción Católica ha tenido su máxima expresión en el neoguelfismo, es decir, en un movimiento de retorno totalitario a la posición política de la Iglesia en el Medioevo, a la supremacía papal. La catástrofe del neoguelfismo en 1848 reduce la Acción Católica a aquello que será desde entonces su función en el mundo moderno: función esencialmente defensiva, no obstante las profecías apocalípticas de los católicos acerca de la catástrofe del liberalismo y del retorno triunfal del dominio de la Iglesia sobre los escombros del Estado liberal y de su antagonista histórico, el socialismo (por consiguiente, abstencionismo clerical y creación del ejército de reserva católico).

En este período de la Restauración el catolicismo militante se comporta diversamente según los Estados; la posición más interesante es la de los sanfedistas piamonteses (J. de Maistre, etc.) que sostenían la hegemonía piamontesa y la función italiana de la monarquía y de la dinastía de los Savoya.

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