Sobre el desarrollo de la técnica militar.

El rastro más característico y significativo del estadio actual de la técnica militar y por ende también de la dirección de las investigaciones científicas, en cuanto están ligadas al desarrollo de la técnica militar (o tienden a este fin), debe ser buscado en lo siguiente: en el hecho de que la técnica militar en algunos de sus aspectos tiende a volverse independiente del conjunto de la técnica general y a convertirse en una actividad aparte, autónoma.

Hasta la guerra mundial, la técnica militar era una simple aplicación especializada de la técnica general y por lo tanto, la potencia militar de un Estado o de un grupo de Estados (aliados para integrarse recíprocamente) podía ser calculada con exactitud casi matemática sobre la base de la potencia económica (industrial, agrícola, financiera, técnico-cultural). Desde la guerra mundial en adelante, este cálculo ya no es posible, al menos con igual exactitud o aproximación y esto constituye la más formidable incógnita de la actual situación político-militar. Como punto de referencia basta mencionar algunos elementos: el submarino, el avión de bombardeo, los gases y medios químicos y bacteriológicos aplicados a la guerra. Colocando la cuestión en sus términos límites, por el absurdo, se puede decir que Andorra puede producir medios bélicos en gas y bacterias como para exterminar a toda Francia. Esta situación de la técnica militar es uno de los elementos que más "silenciosamente" operan en la transformación del arte político que condujo al pasaje, también en la política, de la guerra de movimiento a la guerra de posición y de asedio.

Una máxima del mariscal Caviglia: "La experiencia de la mecánica aplicada de que la fuerza se agota alejándose del centro de producción es dominante en el arte de la guerra. El ataque se agota avanzando; por ello la victoria debe ser buscada lo más posible en la proximidad del punto de partida" [16]. Máxima similar en Clausewitz. Pero el mismo Caviglia señala que las fuerzas de choque deben ser ayudadas por las tropas de maniobra: las fuerzas de choque tienden a detenerse luego de obtenida la "victoria" inmediata en el objetivo de romper el frente adversario. Una acción estratégica con fines no territoriales sino decisivos y orgánicos puede ser desarrollada en dos momentos: con la ruptura del frente adversario y con una maniobra sucesiva, operaciones ambas asignadas a tropas distintas.

16 Le tre battaglie del Piave, p. 244.

La máxima, aplicada al arte político, debe ser adaptada, a las diversas condiciones; pero queda firme la consideración de que entre el punto de partida y el objetivo es necesaria la existencia de una gradación orgánica, es decir, de una serie de objetivos parciales.

Sentencias tradicionales que corresponden al sentido común de las masas de hombres: "Los generales --dice Jenofonte- deben adelantarse a los demás, no en la suntuosidad de la mesa y en los placeres, sino en la capacidad y en las fatigas". "Difícilmente se puede inducir a los soldados a sufrir las penurias y las privaciones que derivan de la ignorancia o de la culpa de su comandante; pero cuando son producto de la necesidad, cada uno está dispuesto a sufrirlas". "Atreverse con el propio peligro es valor, con el de los demás es arrogancia" (Pietro Colletta).

Diferencias entre atrevimiento o intrepidez y coraje: el primero es instintivo e impulsivo; el coraje, en cambio, es adquirido con la educación y a través de los hábitos. El estar largo tiempo en trinchera requiere "coraje", es decir, perseverancia en la intrepidez, que puede ser dada por el terror- (certeza de morir si no se permanece allí) o por la convicción de hacer algo necesario (coraje).

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