Psicología y política.

Especialmente en los períodos de crisis financiera se escucha hablar mucho de "psicología" como de una causa eficiente de determinados fenómenos marginales. Psicología (desconfianza), pánico, etc. ¿Pero qué significa en este caso "psicología"? Es una púdica forma velada de indicar la "política", es decir, una determinada situación política.

Ya que con frecuencia se entiende por "política": la acción de las fracciones parlamentarias, los partidos, los periódicos y, en general, toda acción que se realiza según una directiva evidente y predeterminada, se da el nombre de "psicología" a los fenómenos elementales de las masas, no predeterminados, no organizados, no dirigidos evidentemente, los cuales manifiestan una fractura de la unidad social entre gobernantes y gobernados. A través de estas "presiones psicológicas" los gobernados expresan su desconfianza en los dirigentes y exigen que sean cambiadas las personas y las direcciones de la actividad financiera y por ende, económica. Los ahorristas no invierten sus ahorros y los retiran de determinadas actividades que aparecen como particularmente riesgosas, limitándose al logro de intereses mínimos y también a intereses cero; algunas veces prefieren perder directamente una parte del capital para asegurar el resto.

¿Puede bastar la "educación" para evitar estas crisis de desconfianza general? Ellas son sintomáticas precisamente porque son "generales" y contra la "generalidad" es difícil educar en una nueva confianza. El frecuente sucederse de tales crisis psicológicas indica que un organismo está enfermo, o sea, que el conjunto social no está ya en condiciones de generar dirigentes capaces. Se trata, por consiguiente, de crisis políticas y también político-sociales del reagrupamiento dirigente.

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