Ciudad y campo.

Giuseppe De Michelis, Premesse e contributo allo studio dell'esodo rurale, "Nuova Antologia", 16 de enero de 1930. Artículo interesante desde muchos puntos de vista. De Michelis plantea el problema en forma bastante realista. Entretanto, ¿qué es el éxodo rural? Se habla de él desde hace doscientos años y nunca tal problema fue colocado en los términos económicos precisos.

El mismo De Michelis olvida los dos elementos fundamentales de la cuestión: 1) los lamentos por el éxodo rural tienen una de sus razones en los intereses de los propietarios que ven elevarse los salarios por la competencia de las industrias urbanas y por el reclamo de vida más "legal", menos expuesta a los arbitrios y abusos que constituyen el diario bregar de la vida rural; 2) en el caso de Italia no menciona la emigración de los campesinos, que es la forma internacional del éxodo rural hacia los países industriales y que es una crítica real del régimen agrario italiano en cuanto el campesino se dirige a otro lugar para trabajar como tal, mejorando su estándar de vida. Es justa la observación de De Michelis que la agricultura no sufrió con el éxodo: 1) porque la población agraria en escala internacional no ha disminuido; 2) porque la producción no disminuyó, hay por el contrario superproducción como lo demuestra la crisis de los productos agrícolas [en las crisis pasadas, es decir, cuando correspondían a fases de prosperidad industrial, esto era cierto; Hoy, sin embargo, cuando la crisis agraria acompaña a la crisis industrial, no se puede hablar de superproducción sino de subconsumo]. En el artículo son citadas estadísticas que demuestran la progresiva extensión de la superficie cultivada por cereales y más aún, la cultivada por productos para la industria (cáñamo, algodón, etc.) y el aumento de la producción. El problema es observado desde un punto de vista internacional (en un grupo de 21 países), es decir, de la división internacional del trabajo. (Desde el punto de vista de las naciones en particular, el problema puede cambiar y en esto consiste la crisis moderna: ella es una resistencia reaccionaria a las nuevas relaciones mundiales, a la intensificación de la importancia del mercado mundial).

El artículo cita algunas fuentes bibliográficas; será preciso revisarlas. Concluye con un error colosal: según De Michelis, "la formación de las ciudades en los tiempos remotos no fue más que la lenta y progresiva separación de los oficios de la actividad agrícola, con la cual al principio se confundía, para urgir luego como actividad diferenciada. El progreso de los decenios venideros consistirá, gracias sobre todo al incremento de la energía eléctrica, en volver a traer los oficios al campo para unirlos, bajo nuevas formas y con procedimientos perfeccionados, al trabajo propiamente agrícola. En esta obra redentora del artesanado rural, Italia se apresta a ser una vez más portaestandarte y maestra". De Michelis incurre en muchas confusiones: 1) la reunión de la ciudad con el campo no puede ocurrir sobre la base del artesanado, sino únicamente sobre la base de la gran industria racionalizada y estandarizada. La utopía "artesanal" se basó en la industria textil. Se pensaba que, con la posibilidad comprobada de distribuir la energía eléctrica a distancia, habría sido posible otorgar a la familia campesina el telar mecánico moderno movido por la electricidad. Pero hoy, un solo obrero hace accionar (me parece) hasta 24 telares, lo que plantea nuevos problemas de competencia y de ingentes masas de capitales, además de problemas generales de organización imposibles de resolver por la familia campesina; 2) la utilización industrial del tiempo que el campesino debe permanecer desocupado (éste es el problema fundamental de la agricultura moderna, que pone al campesino en condiciones de inferioridad económica frente a la ciudad, que "puede trabajar" todo el año) puede ocurrir sólo en una economía planificada, muy desarrollada, que esté en condiciones de ser independiente a las fluctuaciones temporarias de ventas que ya se verifican y conducen a las estaciones muertas también en la industria; 3) la gran concentración de la industria y la producción en serie de piezas intercambiables, permite transportar secciones de fábricas al campo, descongestionando a la gran ciudad y tornando más higiénica la vida industrial. No es el artesano quien volverá al campo, sino en cambio el obrero más moderno y estandarizado.

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