Separación entre dirigentes y dirigidos.

Asume diferentes aspectos según las circunstancias y las condiciones generales. Desconfianza recíproca: el dirigente duda que el dirigido lo "engañe", exagerando los datos positivos y favorables a la acción y por ello, en sus cálculos, debe tener en cuenta esta incógnita que complica la ecuación. El "dirigido" duda de la energía y del espíritu de resolución del dirigente y por ello se siente impulsado también inconscientemente, a exagerar los datos positivos y a ocultar o disminuir los datos negativos. Existe un engaño recíproco, origen de nuevas vacilaciones, desconfianzas, cuestiones personales, etc.

Cuando esto ocurre significa que: 1) hay una crisis de comando; 2) la organización, el bloque social del grupo en cuestión no tuvo aún tiempo de amalgamarse, creando la armonía recíproca, la recíproca lealtad; 3) pero hay un tercer elemento: la incapacidad del "dirigido" para desarrollar su tarea, lo que significa la incapacidad del "dirigente" para escoger, controlar y dirigir su personal.

Ejemplos prácticos; un embajador puede engañar a su gobierno: 1) porque quiere engañarlo por intereses personales. Caso de deslealtad por traición de carácter nacional o estatal: el embajador es o se transforma en el agente de un gobierno distinto del que representa. 2) porque desea engañarlo, siendo adversario de la política del gobierno y partidario de la política de otro partido de su mismo país; por consiguiente, porque quiere que en su país gobierne un partido y no otro. Este es un caso de deslealtad que, en última instancia, puede ser tan grave como el precedente, aun cuando pueda estar acompañado de circunstancias atenuantes, como sería el caso de que el gobierno no hiciera una política nacional y el embajador tuviese las pruebas perentorias de ello. Sería entonces deslealtad hacia los hombres transitorios para poder ser leal al Estado inmanente; cuestión terrible porque esta justificación ha servido a hombres indignos moralmente (Fouché, Talleyrand y, en menor medida, los mariscales de Napoleón). 3) porque no sabe que lo engaña, por incapacidad o incompetencia o por ligereza (descuido del servicio), etc. En este caso, la responsabilidad del gobierno debe ser graduada: 1) si teniendo posibilidad de una selección adecuada ha elegido mal por razones extrínsecas al servicio (nepotismo, corrupción, limitaciones de gastos debido al cual se eligen "ricos" para la diplomacia, o "nobles", etc.); 2) si no tiene posibilidades de selección (Estado nuevo, como Italia en 1861-70) y no crea las condiciones generales para sanear las deficiencias y procurarse la posibilidad de selección.

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