Maquiavelo y Emanuele Filiberto.

Un artículo de la "Civiltà Cattolica" del 15 de diciembre de 1928 (Emanuele Filiberto di Savoia nel quarto centenario della nascita) comienza así: "La coincidencia de la muerte de Maquiavelo con el nacimiento de Emanuele Filiberto, no deja de aportar sus enseñanzas. Plena de alto significado es la antítesis representada por los dos personajes, uno de los cuales desaparece de la escena del mundo, amargado y desilusionado, cuando el otro se asoma a la vida, todavía circundada de misterio, precisamente en aquellos años que podemos considerar como la línea de separación entre la edad del Renacimiento y la Reforma católica. Maquiavelo y Emanuele Filiberto: ¿quién podría representar mejor los dos rostros diferentes, las dos corrientes opuestas que contendían por el dominio del siglo XVI? ¿Habría jamás imaginado el secretario florentino que precisamente aquel siglo, al que había pronosticado un Príncipe, sustancialmente pagano en el pensamiento y en la obra, vería en cambio al monarca que más se aproximó al ideal del perfecto príncipe cristiano?".

Las cosas son muy distintas de cómo las conciben los escritores de la "Civiltà Cattolica" y Emanuele Filiberto continúa y realiza a Maquiavelo mucho más de lo que parece; por ejemplo en el ordenamiento de las milicias nacionales.

Por otro lado, Emanuele Filiberto se vincula a Maquiavelo también por otras cosas, ya que no se rehusaba a suprimir sus enemigos con la violencia y el engaño.

Este artículo de la "Civiltà Cattolica" interesa a fin de estudiar las relaciones entre Emanuele Filiberto y los jesuitas y el papel jugado por éstos en la lucha contra los Valdenses [secta de Pierre Valdès, 1184].

Sobre Emanuele Filiberto es interesante y escrito con seriedad (no hagiográfico [sobre santos]), el artículo de Pietro Egidi Emanuele Filiberto di Savoia, publicado por "Nuova Antologia" el 16 de abril de 1928. La capacidad militar de Emanuele Filiberto es delineada con mucha perspicacia. Filiberto señala el pasaje de la estrategia de los ejércitos de mercenarios a la nueva estrategia, que encontrará luego sus representantes en Federico 1 y en Napoleón: la gran guerra de movimiento por objetivos capitales y decisivos. En Cateau-Cambrésis logra reconquistar su Estado la ayuda de España, pero en el tratado se establece la "neutralidad" del Piemonte, es decir, su independencia tanto de Francia como de España (Egidi sostiene que fue Emanuele Filiberto quien sugirió a los franceses la exigencia de esta neutralidad, para estar en condiciones de librarse de la sujeción española, pero se trata de una hipótesis: en este caso los intereses de Francia y los del Piemonte coincidían perfectamente).
Se inicia así la moderna política exterior de los Savoya, de equilibrio entre las dos potencias principales de Europa. Pero después de esta paz el Piemonte pierde, en forma irreparable, algunos territorios: Ginebra y las tierras situadas en torno al lago de Ginebra.
Egidi delinea también con bastante perspicacia la política exterior de Emanuele Filiberto, pero aporta sólo algunos elementos insuficientes sobre la política interna y especialmente militar y esos pocos elementos están ligados a aquellos hechos de política interna que dependían en forma estricta del exterior. Por ejemplo: la unificación territorial del Estado por la devolución de las tierras todavía ocupadas por los franceses y españoles luego de Cateau-Cambrésis o los acuerdos con los Cantones suizos para reconquistar algunas de las tierras perdidas. (Para el estudio sobre Maquiavelo será preciso analizar especialmente los ordenamientos militares de Emanuele Filiberto y su política interna con respecto al equilibrio de clases sobre el cual se fundó el principado absoluto de los Saboya).

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