Internacionalismo y política nacional.

Escrito (bajo la forma de preguntas y respuestas) por Giuseppe Bessarione [1] en septiembre de 1927 sobre algunos puntos esenciales de ciencia y arte político. El punto que me parece necesario desarrollar es el siguiente: cómo según la filosofía de la praxis (en su manifestación política), tanto en la formulación de su fundador como especialmente en las precisiones aportadas por su teórico más reciente, la situación internacional debe ser considerada en su aspecto nacional. En realidad, la relación "nacional" es el resultado de una combinación "original" única (en un cierto sentido) que debe ser comprendida y concebida en esta originalidad y unicidad si se desea dominarla y dirigirla. Es cierto que el desarrollo se cumple en la dirección del internacionalismo, pero el punto de partida es "nacional" y es de aquí que es preciso partir. Pero la perspectiva es internacional y no puede menos que ser así. Es preciso por ello estudiar con exactitud la combinación de fuerzas nacionales que la clase internacional deberá dirigir y desarrollar según las perspectivas y directivas internacionales. La clase dirigente merece ese nombre sólo en cuanto interpreta exactamente esta combinación, de la que ella misma es un componente, lo que le permite, en cuanto tal, dar al movimiento una cierta orientación hacia determinadas perspectivas. Y es aquí donde residen, según mi opinión, las divergencias fundamentales entre León Davidovich [2] y Bessarione como intérprete del movimiento mayoritario [3]. Las acusaciones de nacionalismo son ineptas si se refieren al núcleo del problema. Si se estudia el esfuerzo realizado desde 1902 hasta 1917 por los mayoritarios [4], se ve que su originalidad consiste en depurar el internacionalismo de todo elemento vago y puramente ideológico (en sentido peyorativo) para darle un contenido de política realista. El concepto de hegemonía es aquél donde se anudan las exigencias de carácter nacional v se comprende por qué determinadas tendencias no hablan de dicho concepto o apenas lo rozan. Una clase de carácter internacional, en la medida en que guía a capas sociales estrictamente nacionales (intelectuales) y con frecuencia más que nacionales, particularistas y municipalistas (los campesinos), debe en cierto sentido "nacionalizarse"; pero este sentido no es muy estrecho ya que antes de que se formen las condiciones para una economía según un plan mundial, es necesario atravesar múltiples fases donde las combinaciones regionales (de grupos de naciones) pueden ser variadas. Por otra parte, es preciso no olvidar que el desarrollo histórico sigue las leyes de la necesidad hasta tanto la iniciativa no haya pasado netamente del lado de las fuerzas que tienden a la construcción, siguiendo un plan de división del trabajo basado en la paz y la solidaridad. Que los conceptos no-nacionales (es decir, no referibles a ningún país en particular) son erróneos, se demuestra reduciéndolos al absurdo. Ellos condujeron a la pasividad y a la inercia en dos fases muy diferentes: 1) en la primera fase, ninguno creía que debiera comenzar, o sea, consideraba que comenzando se habría encontrado aislado; y en la espera de que todos se moviesen en conjunto, nadie lo hacía ni organizaba el movimiento; 2) la segunda fase es quizás peor, ya que se espera una forma de "napoleonismo" anacrónico y antinatural (puesto que no todas las fases históricas se repiten en la misma forma). Las debilidades teóricas de esta forma moderna del viejo mecanicismo están enmascaradas por la teoría general de la revolución permanente que no es más que una previsión genérica presentada como dogma y que se destruye a sí misma al no manifestarse en los hechos.

1 Giuseppe Bessarione: Iosip Vissarionovitch, es decir, Stalin (N. de la R.).

2 León Davidovitch: es decir Trotsky. (N. de la R.).

3 El bolchevismo. (N. de la R.).

4 Los bolcheviques (N. de la R:)

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