Concepción del derecho.

Una concepción del derecho que debe ser esencialmente renovadora no puede ser encontrada, integralmente, en ninguna doctrina preexistente (ni aún en la doctrina de la llamada escuela positiva ni particularmente en la doctrina de Ferri). Si todo Estado tiende a crear y mantener un cierto tipo de civilización y de ciudadano (y por ende de convivencia y de relaciones individuales), tiende a hacer desaparecer ciertas costumbres y actitudes y a difundir otras. El derecho será el instrumento para el logro de este fin (junto a la escuela y otras instituciones y actividades) y debe ser elaborado de conformidad con dicho objetivo, logrando el máximo de eficacia y resultados positivos.

La concepción del derecho deberá ser liberada de todo residuo de trascendencia y de absoluto; prácticamente, de todo fanatismo moralista. Sin embargo, me parece que no se puede partir del punto de vista de que el Estado no "castiga" (si este término es reducido a su significado humano) y de que lucha sólo contra la "peligrosidad" social. En realidad, el Estado debe ser concebido como "educador" en cuanto tiende justamente a crear un nuevo tipo o nivel de civilización. Por el hecho de que se opera esencialmente sobre las fuerzas económicas, que se reorganiza y se desarrolla el aparato de producción económica, que se innova la estructura, no debe extraerse la conclusión de que los hechos de superestructura deben abandonarse a sí mismos, a su desarrollo espontáneo, a una germinación casual y esporádica. El Estado, también en este campo, es un instrumento de "racionalización", de aceleración y taylorización, obra según un plan, urge, incita, solicita y "castiga", ya que una vez creadas las condiciones en las cuales es "posible" un determinado modo de vida, la "acción" o la omisión criminal deben tener una sanción punitiva, de importancia moral y no sólo un juicio de peligrosidad genérica. El derecho es el aspecto represivo y negativo de toda la actividad positiva de formación civil desplegada por el Estado. En la concepción del derecho deberían ser incorporadas también las actividades "destinadas a recompensar" a los individuos, grupos, etc.; se premia la actividad loable y meritoria así como se castiga la actividad criminal (y se castiga de una manera original, haciendo intervenir a la "opinión pública" como sancionadora).

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