Revistas moralizantes.

Un ejemplo típico de revista moralizante ha sido el Osservatore de Cozzi [ruidos] del 1700 (tipo de revista que alcanzó su perfección en Inglaterra, donde surgió, con el Spectator de Addison [Joseph, 1672-1719, ensayista, poeta y político de gran influencia en la sociedad inglesa del s. XVIII]), que tuvo cierto significado histórico cultural por difundir la nueva concepción de vida, sirviendo de puente para el lector medio entre la religión y la civilización moderna. Hoy el tipo de estas revistas, deformado, se conserva especialmente en el campo católico, mientras que en el campo de la civilización moderna se ha transformado, incorporándose a las revistas humorísticas que, a su modo, quieren ser una crítica "constructiva" de las costumbres; por ejemplo, publicaciones tipo Fantasio, Charivari, etc., que no tienen equivalente en Italia (de ese género era el primitivo Asino de Podrecca [Vittorio] y el Seme, escrito para los campesinos). En cierto sentido son una derivación de las revistas moralizantes del 1700, algunas secciones de la crónica ciudadana y de la crónica judicial de los diarios y los llamados "pequeños elzeviros" [tipografía similar a la dibujada por Van Dick para las ediciones de la familia Elzevir holandesa y en Italia empleada en los artículos literarios de la tercera página de los diarios]. La Frusta Letteraria [El látigo literario] de Baretti es una variedad del tipo: revista de bibliografía universal y enciclopédica, crítica del contenido con tendencias moralizadoras (crítica de las costumbres, de los modos de ver, de los puntos de vista, partiendo no de la vida ni de la crónica sino de los libros). Lacerba, de Papini [Giovanni, 1881-1956, figura oficial durante el fascismo], en lo que se refiere a la parte no artística se colocó en este tipo de revista de modo original y convincente por algunas cualidades, pero la tendencia "satanista" (Jesús pecador, Viva el cerdo, Contra la familia, etc. de Papini, el Diario de viaje de Soffici [1879-1964, cofundador de las revistas La Voce y Lacerba, difusor tanto del futurismo como del fascismo], los artículos de Italo Tavolato como Elogio de la prostitución, etc.) era forzada y la originalidad con mucha frecuencia artificiosa.

Se puede decir que en general este tipo de revista pertenece a la esfera del "sentido común" o "buen sentido" porque su fin esencial es modificar la opinión media de cierta sociedad, criticando, sugiriendo, burlando, corrigiendo, renovando y, en definitiva, introduciendo "nuevos lugares comunes". Aunque escritas con ímpetu, con cierto sentido de distancia (de modo de no asumir tonos de predicador), pero, sin embargo, con intereses cordiales para la opinión media, las revistas de este tipo pueden tener gran difusión y ejercer un influjo profundo. No deben tener "soberbia" ni científica ni moralizante, no deben ser "filisteas" [rechazar el arte] y académicas, ni aparecer fanáticas o exageradamente partidarias: deben ponerse en el campo mismo del "sentido común", tomando la distancia necesaria que permite la sonrisa burlona pero no despreciativa o de altanera superioridad.

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