El ser evolutivo final.

Anécdota del curso de historia de la filosofía del profesor D'Ercole y del "ser evolutivo final". Durante cuarenta años no habló más que de la filosofía china y de Lao-tse; pero como cada año llegaban "nuevos alumnos" que no habían escuchado las lecciones del año anterior, entonces el profesor recomenzaba nuevamente. En las generaciones de alumnos el "ser evolutivo final" llegó a ser de ese modo una leyenda.

En ciertos movimientos culturales que asocian sus elementos entre aquellos que solo entonces inician su propia vida cultural, a causa de la rápida extensión del propio movimiento que conquista nuevos adeptos y de que los ya conquistados no tienen autoiniciativa cultural, ocurre que nunca llegan a salir del abc. Este hecho ha tenido graves repercusiones en la actividad periodística en general, en diarios, semanarios, revistas, etc.; es como si nunca pudieran superar cierto nivel. Además, el no tener en cuenta este orden de exigencias explica el trabajo de Sísifo [mitol. gr.: rey de Corinto, condenado por Zeus al Tártaro, último infierno, a rodar un roca cuesta arriba que volvía a caer] de las llamadas "pequeñas revistas" que se dirigen a todos y a ninguno, y que en cierto momento llegan a ser del todo inútiles. El ejemplo más típico ha sido el de la revista Voce, que en cierto momento se dividió en Lacerba [futuristas a los que adhirió el pintor arg. Emilio Pettoruti], Voce y Unitá, cada una con la tendencia a seguir dividiéndose hasta el infinito. Las redacciones, si no están ligadas a un movimiento disciplinado de base, tienden a convertirse en conventículos [asociación ilícita] de "profetas desarmados" o a dividirse según movimientos descompuestos y caóticos que se producen en los distintos grupos y estratos de lectores.

Por lo tanto es necesario reconocer abiertamente que las revistas son de por sí estériles si no llegan a ser la fuerza motriz y formadora de instituciones culturales de tipo asociativo de masa, es decir, si no se convierten en cuadros cerrados. Esto también es válido para las revistas de partido; no es necesario creer que el partido es de por sí la "institución" cultural de masa de la revista. El partido es esencialmente político y su actividad cultural también es actividad de política cultural; las "instituciones" culturales deben ser no sólo de "política cultural" sino además de "técnica cultural". Ejemplo: en un partido hay analfabetos, y entonces la lucha cultural del partido es la lucha contra el analfabetismo. Un grupo de lucha contra el analfabetismo no es precisamente una "escuela para analfabetos"; en una escuela para analfabetos se enseña a leer y a escribir mientras que en un grupo de lucha contra el analfabetismo se arbitran todos los medios más eficaces para extirpar el analfabetismo de las grandes masas de la población de un país, etc.

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