Escuelas progresivas.

En Marzocco del 13 de setiembre de 1931, G. Ferrando examina un trabajo de Carleton Washburne [1889-1968, Adjusting the School to the Child (1932)], pedagogo norteamericano, que vino especialmente a Europa para ver cómo funcionaban las escuelas progresivas inspiradas en el concepto de la autonomía del alumno y de la necesidad de satisfacer en lo posible sus necesidades intelectuales (New School in the old World, por Carleton Washburne, The John Day Company, Nueva York, 1930). Washburne describe doce escuelas, todas distintas entre sí, animadas de un espíritu de reforma, atemperado en unas e injertado en el viejo tronco de la escuela tradicional, mientras en otras asume caracteres revolucionarios. Cinco de estas escuelas pertenecen a Inglaterra, una a Bélgica, una a Holanda, una a Francia, una a Suiza, una a Alemania y dos a Checoslovaquia, y cada una muestra un aspecto del complejo problema educativo.

Una de las más antiguas escuelas inglesas, la Public School de Oundle, se diferencia de las escuelas de su tipo porque junto a los cursos teóricos de materias clásicas y científicas ha instituido cursos manuales y prácticos. Todos los estudiantes están obligados a frecuentar un taller mecánico o un laboratorio científico, a elección; el trabajo manual se acompaña con el trabajo intelectual y a pesar de que no hay ninguna relación directa entre ambos, el alumno aprende a aplicar sus conocimientos y desarrolla sus capacidades prácticas. [Este ejemplo muestra qué imprescindible es definir exactamente el concepto de escuela unitaria, en la que el trabajo y la teoría estén estrechamente unidos; la superposición mecánica de las dos actividades puede ser un snobismo [una cursilería]. Se siente decir que grandes intelectuales se distraen haciendo de torneros, de carpinteros, de encuadernadores de libros, etc., pero no por eso se dirá que son un ejemplo de unidad del trabajo manual e intelectual. Muchas de esas escuelas tienen un estilo snobista que nada tiene que ver (como no sea superficialmente) con el propósito de crear un tipo de escuela que eduque a las clases instrumentales y subordinadas para un papel dirigente en la sociedad, como totalidades y no como simples individuos.]

La escuela media femenina de Streatham Hell aplica el sistema Dalton [de lectura individual, incorporado por Helen Parkhurst en una escuela de minusválidos en 1919 y en el High School of Dalton en 1920] (que Ferrando llama "un desarrollo del método de Montessori" [María, 1870-1952]), las alumnas están en libertad de seguir las lecciones prácticas y teóricas que deseen con tal que a fin de mes hayan desarrollado el programa que les ha sido asignado; la disciplina de las distintas clases está confiada a las alumnas. El sistema tiene un grave defecto: las alumnas dejan para los últimos días del mes el cumplimiento de su tarea, lo que desmerece la seriedad de la escuela y constituye un serio inconveniente para las docentes que deben ayudarlas y se encuentran sobrecargadas de trabajo, mientras que en las primeras semanas tienen poco o nada que hacer. [El sistema Dalton no es más que la extensión a las escuelas medias del método de estudio seguido en las universidades italianas, donde se deja al alumno en completa libertad para el estudio; en algunas universidades se rinden veinte exámenes en el cuarto año de estudios y luego se presenta la tesis, de modo que el profesor ni conoce al alumno.]

En la pequeña ciudad de Kearsley, E. F. O'Neill fundó una escuela elemental en la que se ha suprimido "todo programa y todo método didáctico". El maestro trata de darse cuenta de lo que los alumnos tienen necesidad de aprender y luego comienza a hablar de ese determinado tema, tratando de despertar la curiosidad y el interés de ellos; tan pronto como ha conseguido ese propósito deja que los niños continúen por cuenta propia, limitándose simplemente a responder a sus preguntas y a guiarlos en su investigación. Esta escuela, que representa una reacción contra todas las fórmulas, contra la enseñanza dogmática, contra la tendencia a tornar mecánica la instrucción, "ha dado resultados sorprendentes"; los niños se apasionan de tal manera con las lecciones que a veces permanecen en la escuela hasta el atardecer; se encariñan con sus maestros, que son para ellos compañeros, no autócratas pedagogos, de quienes reciben influencia moral; también intelectualmente su progreso es bastante superior al de los alumnos de las escuelas comunes. [Es muy interesante como tentativa, pero ¿podría ser universalizada? ¿se encontrarían suficientes maestros para ese propósito? y ¿no se presentarían inconvenientes que no parecen ser tenidos en cuenta, como por ejemplo, el de los niños que tienen que abandonar la escuela, etc.? Podría ser una escuela de élites o un sistema "post-escolar", en sustitución de la vida familiar.]

Un grupo de escuelas elementales de Hamburgo: libertad absoluta a los niños; ninguna distinción de clases, no existen materias de estudio, no hay enseñanza en el sentido preciso del término. La instrucción de los niños se deriva exclusivamente de las preguntas que los niños formulan a los maestros y del interés que muestran por un hecho determinado. El director de estas escuelas, señor Gläser, sostiene que el docente ni siquiera tiene el derecho de establecer lo que el niño debe aprender porque no puede saber lo que los niños serán en la vida, así como ignora para qué tipo de sociedad deben ser preparados; lo único que el maestro sabe es que ellos "poseen un alma que debe ser desarrollada" y por eso debe tratar de ofrecerles todas las posibilidades de manifestarse. Para Gläser la educación consiste en "liberar la individualidad de cada alumno, en permitir a su alma abrirse y expandirse". En ocho años los alumnos de estas escuelas han obtenido buenos resultados.

Las otras escuelas de las que Washburne habla son interesantes porque desarrollan ciertos aspectos del problema educativo, como por ejemplo la escuela "progresiva" de Bélgica que se funda en el principio de que los niños aprenden al estar en contacto con el mundo y al enseñar a otros. La escuela Cousinet de Francia desarrolla el hábito del esfuerzo colectivo y de la colaboración. La escuela de Glarisegg en Suiza insiste especialmente en desarrollar el sentido de libertad y de responsabilidad de cada alumno, etc. (Es útil seguir todas estas tentativas, que son en verdad "excepcionales", principalmente para saber qué es lo que no se debe hacer.)

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