Las universidades italianas.

Por qué las universidades no cumplen en el país esa función reguladora de la vida cultural que cumplen en otros países? Uno de los motivos debe buscarse en el hecho de que en las universidades el contacto entre profesores y estudiantes no está organizado. El profesor enseña desde la cátedra a la masa de oyentes, desarrolla su lección y luego se va. Solamente en el período de la graduación el estudiante se acerca al profesor, le pide un tema y consejos específicos sobre el método de investigación. Para la masa del estudiantado los cursos no son otra cosa que una serie de conferencias, escuchadas con mayor o menor atención, todas o sólo una parte de ellas: el estudiante se confía a los apuntes, a la obra que el mismo docente ha escrito sobre el tema o a la bibliografía que ha indicado. Existe un contacto mayor entre los profesores y cada uno de los estudiantes que quieren especializarse en una determinada disciplina; este contacto se produce casi siempre casualmente y tiene una enorme importancia para la continuidad académica y para el destino de las distintas disciplinas. Se produce, por ejemplo, por causas religiosas, políticas o de amistad familiar. Un estudiante se hace asiduo de un profesor, que lo encuentra en la biblioteca, lo invita a su casa, le aconseja los libros, le indica qué debe leer y qué investigaciones intentar. Todo profesor tiende a formar su "escuela", tiene sus determinados puntos de vista (llamados "teorías") sobre determinadas partes de su ciencia, que querría ver sostenidos por "sus adeptos o discípulos". Todo profesor quiere que de su universidad, en competencia con las otras universidades, salgan jóvenes "distinguidos" que den "serios" aportes a su ciencia. Por eso en la misma facultad hay competencia entre profesores de materias afines para disputarse ciertos alumnos que ya se han distinguido porque han hecho una síntesis o un articulito o han participado en discusiones escolares (donde se realizan). El profesor entonces guía verdaderamente a su alumno, le indica un tema, lo aconseja en el desarrollo, le facilita las investigaciones, con sus conversaciones asiduas acelera su formación científica, le hace publicar los primeros ensayos en las revistas especializadas, lo pone en relación con otros especialistas y lo acapara definitivamente. Esta costumbre, salvo en casos esporádicos de conflicto, es beneficiosa porque integra la función de las universidades. De hecho, de iniciativa personal debería llegar a ser función orgánica: no sé hasta qué punto, pero me parece que los seminarios de tipo alemán cumplen esa función o tratan de desarrollarla. En torno de algunos profesores hay contienda de aspirantes, que esperan alcanzar más fácilmente una cátedra universitaria. Muchos jóvenes, en cambio, que provienen casi siempre de liceos de provincia, no están adaptados ni al ambiente social universitario ni al ambiente de estudio. Los primeros seis meses del curso sirven para orientarse acerca del carácter específico de los universitarios, y es habitual la timidez de las relaciones personales entre docentes y alumnos. En los seminarios esto no ocurriría, u ocurriría en menor grado. De todos modos, esta estructura general de la vida universitaria no crea, en la misma universidad, ninguna jerarquía intelectual permanente entre los profesores y la masa del estudiantado; fuera de la universidad esos pocos lazos se disuelven y en el país falta una estructura cultural que se apoye sobre la universidad. Este ha sido uno de los factores del éxito de la pareja Croce *- Gentile **, antes de la guerra, cuando se constituyó un gran centro de vida intelectual nacional; entre otras cosas ellos luchaban también contra la insuficiencia de la vida universitaria y la mediocridad científica y pedagógica (a veces también moral) de los docentes oficiales.

* Benedetto, 1866-1952, filósofo, historiador y político, antifascista declarado (como senador), de posición ateísta y anticlerical, a pesar de su formación teológica católica, más hegeliano que marxista, presidente del partido Liberal en el 47.

** Giovanni Gentile, 1875-1944, pensador fascista, ministro de Educación (1922-24), dirigió la Enciclopedia italiana, de sus obras se destacan Teoría general del espíritu (1916) y La filosofía del arte (1931). Ajusticiado por los partisanos en 1944.

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