Notas sobre cultura japonesa.

En Nuova Antologia del 19 de junio de 1929 se ha publicado la introducción ("La religión nacional del Japón y la política religiosa del Estado japonés") al volumen sobre La Mitologia Giapponese que Raffaele Pettazzoni ha escrito para la colección de "Textos y documentos para la Historia de la Religión", que edita Zanichelli de Bolonia. ¿Por qué Pettazzoni ha intitulado su libro Mitologia? Hay cierta diferencia entre "religión" y "mitología", y es conveniente distinguir claramente ambas palabras. ¿La religión se ha convertido en Japón en una simple "mitología", es decir, un elemento puramente "artístico" o de "folklore", o tiene todavía el valor de una concepción del mundo aún viva y activa? Ya que desde la introducción parece ser este último significado el que Pettazzoni le otorga a la religión japonesa, el título es equívoco. En esta introducción observo algunos elementos que podrán ser útiles para estudiar un parágrafo "japonés" en el tema de los "intelectuales", a saber:

Introducción del budismo en Japón en el año 552 d. C. Hasta entonces el Japón había conocido una sola religión, su religión nacional. Desde el 552 hasta hoy la historia religiosa de Japón ha estado determinada por las relaciones e interferencias entre esta religión nacional y el budismo (tipo de religión extranacional y supranacional como el cristianismo y el islamismo); el cristianismo, introducido en 1549 en Japón por los jesuitas (Francesco Saverio) fue extirpado violentamente en los primeros decenios del siglo XVII; reintroducido por los misioneros protestantes y católicos en la segunda mitad del siglo XIX, en conjunto no ha tenido gran importancia. Después de la introducción del budismo, la religión nacional fue llamada con un término chino-japonés, Shinto, que significa "camino (chino: tao) de los dioses (chino: Shen)" mientras que la palabra butsu-do sirvió para indicar el budismo (do: camino; butsu: Buda). En japonés, Shinto se dice Kami-nomichi (Kami: divinidades), Kami no significa "dios" en el sentido occidental, sino más genéricamente "seres divinos", comprendidos también los antepasados divinizados. (De China se introdujo en el Japón no sólo el budismo sino también el culto de los antepasados que, al parecer, se incorporó más íntimamente a la religión nacional.) Sin embargo, el shintoísmo es, fundamentalmente, una religión naturalista, un culto de las divinidades (Kami) de la naturaleza, entre los que figuran la diosa del sol Amatérasu, el dios de los huracanes Susanowo; la pareja del cielo y la tierra Izanagi e Izanami, etc. Es interesante el hecho de que el shintoísmo representa un tipo de religión que ha desaparecido del todo en el mundo occidental, pero que era frecuente entre los pueblos civilizados de la antigüedad (religiones nacionales y politeístas de los egipcios, de los babilonios, de los indios, de los griegos, de los romanos, etc.); Amaterasu es una divinidad como Osiris o Apolo o Artemisa: es interesante que un pueblo civilizado moderno como el japonés crea y adore a tal divinidad (tal vez las cosas no sean tan simples como pueden parecer). Junto a esta religión nacional subsiste el budismo, tipo de religión supranacional, por lo que se puede decir que en Japón se ha dado fundamentalmente el mismo desarrollo religioso que en Occidente (con el cristianismo). Cristianismo y budismo se difunden en las respectivas zonas sincrónicamente, y es más: el cristianismo que se difunde en Europa no es el de Palestina sino el de Roma o de Bizancio (con la liturgia en lengua latina o en lengua griega), así como el budismo que se difunde en Japón no es el de la India sino el chino, con la lengua china para la liturgia. Pero a diferencia del cristianismo, el budismo dejó subsistir a las religiones nacionales preexistentes (en Europa las tendencias nacionales se manifestaron en el seno del cristianismo).

En los comienzos, el budismo fue acogido en Japón por las clases cultas junto con la civilización china (pero la civilización china, ¿llevó solamente el budismo?). Siguió un sincretismo religioso: budismo, shintoísmo y elementos de confucianismo. En el siglo XVIII se produjo una reacción al sincretismo en nombre de la religión nacional, que culminó en 1868 en el advenimiento del Japón moderno. El shintoísmo fue declarado religión del Estado. Por breve tiempo hubo persecución del budismo. En 1872 el budismo fue reconocido oficialmente y equiparado al shintoísmo; tanto en las funciones --entre las que tiene lugar principal la pedagógica, de educar al pueblo en los sentimientos y principios del patriotismo, del civismo y de la lealtad--, como en cuanto a los derechos, con la supresión de la "Oficina del Shinto" y la creación de un Ministerio de la Religión, con jurisdicción tanto sobre el shintoísmo como sobre el budismo. En 1875 el gobierno volvió a cambiar de política: las dos religiones fueron separadas y el shintoísmo volvió a asumir una posición especial y única. Se fueron sucediendo diversos procedimientos burocráticos que culminaron con la elevación del shintoísmo a institución patriótica y nacional, con la renuncia oficial a su carácter religioso (me parece que se convirtió en una institución del tipo de la romana del culto al Emperador, pero sin carácter religioso en sentido estricto, por lo cual también un cristiano puede practicarlo). Los japoneses pueden pertenecer a cualquier religión, pero deben inclinarse ante la imagen del Emperador. De ese modo el Shinto del Estado queda separado del Shinto de las sectas religiosas. También burocráticamente hubo una sanción: hay una "Oficina de las religiones" en el Ministerio de Educación, también para las varias iglesias del Shintoísmo popular, para las varias iglesias budistas y cristianas y una "Oficina de los santuarios" para el shintoísmo del Estado en el Ministerio del Interior. Según Pettazzoni, esta reforma se debió a la aplicación mecánica de las constituciones occidentales al Japón, para afirmar así el principio de la libertad religiosa y de la igualdad de todas las religiones ante el Estado y para sacar a Japón del estado de atraso que el shintoísmo como religión le confería, comparado con el tipo de religión vigente en Occidente.

Me parece artificial la crítica de Pettazzoni (hay que ver también lo que ocurre en China a propósito de Sun Yat-sen y de los tres principios: se está formando un tipo de culto de Estado, arreligioso. Me parece que la imagen de Sun tiene un culto como el del Emperador vivo en Japón). En el pueblo y también en las personas cultas persiste viva, sin embargo, la conciencia y el sentimiento del Shinto como religión (esto es natural, pero me parece innegable la importancia de la Reforma, que tiende conscientemente o no a la formación de una conciencia laica, en formas un tanto paradojales. Esta discusión, si el Shinto de Estado es una religión o no, me parece la parte más importante del problema cultural japonés: tal discusión, por cierto, no se puede hacer para el cristianismo).

Estudiar cómo ha nacido la reforma, que tiene una gran repercusión y que está ligada al nacimiento y al desarrollo del parlamentarismo y de la democracia en Japón. Luego de la ampliación del sufragio (¿cuándo y en qué forma?), cada elección, con los movimientos de las fuerzas políticas de los partidos y con los cambios que los resultados pueden aportar al gobierno, obra activamente para disolver la forma mental "teocrática" y absolutista de las grandes masas populares japonesas. La convicción de que la autoridad y la soberanía no residen en la persona del Emperador sino en el pueblo, conduce a una verdadera reforma intelectual y moral, que corresponde a la que se produjo en Europa por obra del iluminismo y de la filosofía clásica alemana; y lleva al pueblo japonés al nivel de su moderna estructura económica y lo sustrae del influjo político e ideológico de los barones y de la burocracia feudal.

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