Notas sobre la cultura china.

1) La posición de los grupos intelectuales chinos está "determinada" por las formas prácticas que la organización material de la cultura ha tomado históricamente en China. El primer elemento de esta clase es el sistema de escritura, la escritura ideográfica. El sistema de escritura es mucho más difícil de lo que comúnmente se supone, porque la dificultad no reside sólo en la enorme cantidad de signos materiales, sino que esta cantidad está aún más complicada por la "funcionalidad" de los signos individuales según el lugar que ocupan. Además, el ideograma no está ligado orgánicamente a una determinada lengua, sino que sirve a toda la serie de lenguas habladas por los chinos cultos, es decir, que el ideograma tiene un valor "esperantista" [esperanto: idioma creado por L. Zamenhof, en 1887, con idea de que fuese idioma universal]: es un sistema de escritura "universal" (dentro de cierto mundo cultural), si se tiene en cuenta que las lenguas chinas tienen un origen común. Este fenómeno debe ser estudiado cuidadosamente porque puede servir contra los engaños "esperantistas"; en otras palabras, sirve para demostrar cómo las llamadas lenguas universales convencionales, en cuanto no son la expresión histórica de condiciones adecuadas y necesarias, pasan a ser un elemento de estratificación social y de fosilización de algunos estratos. En estas condiciones no puede existir en China una cultura popular de amplia difusión; la oratoria y la conversación siguen siendo las formas más populares de difusión de la cultura. Será necesario, en cierto momento, introducir el alfabeto silábico; esto presenta una serie de dificultades: 1) la elección del alfabeto mismo, el ruso o el inglés (entendiendo por "alfabeto inglés" no sólo la pura notación de los signos fundamentales, igual para el inglés y las otras lenguas de alfabeto latino, sino el nexo diacrítico [acentuado] de consonantes y vocales que dan la notación de sonidos efectivos, como sh por s en el inglés, j por g en el italiano, etc.); por cierto el alfabeto inglés tendrá prioridad, en caso de elección, por estar ligado a consecuencias de carácter internacional, es decir, que cierta cultura tendrá preponderancia. 2) La introducción del alfabeto silábico tendrá consecuencias de gran importancia sobre la estructura cultural china: desaparecida la escritura "universal", florecerán las lenguas populares y por ende nuevos grupos de intelectuales sobre esta nueva base. Es decir, que se quebraría la unidad actual de tipo "cosmopolita" y se daría una efervescencia de fuerzas "nacionales" en sentido estricto. En algunos aspectos la situación china puede compararse con la de Europa occidental y central en la edad medieval, es decir, el "cosmopolitismo católico" cuando el latín medio" era la lengua de las clases dominantes y de sus intelectuales; en China, la función del "latín medio" está desempeñada por el "sistema de escritura", propio de las clases dominantes y de sus intelectuales. La diferencia fundamental consiste en que el peligro que mantenía unida a la Europa medieval, el peligro musulmán en general --árabes en el Sur, tártaros y luego turcos en el Oriente y en el Sudeste-- no puede ser comparado ni remotamente con los peligros que amenazan a la autonomía china en el período contemporáneo. Los árabes, los tártaros y los turcos estaban relativamente "menos" organizados o desarrollados que la Europa de aquella época y el peligro era casi exclusivamente técnico-militar. En cambio Inglaterra, EE.UU. y Japón son superiores a China no sólo "militarmente" sino también económicamente, culturalmente, en otras palabras, en toda el área social. Sólo la unidad "cosmopolita" actual de centenares de millones de hombres, con su particular nacionalismo de "raza": --xenofobia--, permite al gobierno central chino tener la disponibilidad financiera y militar mínima para resistir a la presión de las relaciones internacionales y para mantener desunidos a sus adversarios.

La política de los sucesores de derecha de Sun Yat-sen [1866-1925, médico, líder nacionalista, ayudó a derrocar el gob. manchú y establecer la república en Cantón (sur, 1917) tras crear el Guomindang (Part. Nac. del Pueblo) con participación del PCCh] debe ser examinada desde este punto de vista. El rasgo característico de esta política es el de la "negativa" a preparar, organizar y convocar una Convención Panchina por medio del sufragio popular (según los principios de Sun) y el querer conservar la estructura burocrática del Estado, es decir, el miedo de abandonar las formas tradicionales de la unidad china y de desencadenar las masas populares. No se debe olvidar que el movimiento histórico chino está localizado a lo largo de las costas del Pacífico y de los grandes ríos que desembocan en el Pacífico; la gran masa popular del hinterland (mediterránea) es más o menos pasiva. La convocatoria de una Convención Panchina sería la base para un gran movimiento también de estas masas y para el florecimiento, mediante los diputados electos, de las configuraciones nacionales en sentido estricto que existen en la cosmópolis china; haría difícil la hegemonía de los actuales grupos dirigentes sin la realización de un programa de reformas populares y obligaría a buscar la unidad mediante una unión federal y no en el aparato burocrático-militar. Esta es la línea del desarrollo. La guerra incesante de los generales es una forma primitiva de manifestación del nacionalismo contra el cosmopolitismo: no será superada, no terminará el caos militar-burocrático sin la intervención organizada del pueblo en la forma histórica de una Convención Panchina.

[Sobre la cuestión de los intelectuales chinos es necesario reunir y organizar mucho material para elaborar un parágrafo sistemático del tema sobre intelectuales: el proceso de formación y el modo de funcionamiento social de los intelectuales chinos tiene caracteres propios y originales, dignos de especial atención.]

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