La nueva evolución del Islam.

Michelangelo Guidi, en Nuova Antologia del 1 de octubre de 1928, "Il Sirdar Ikbal Ali Shah". Se trata de un artículo mediocre del diplomático afgano anglófilo Ikbal Ali Shah y de una breve nota introductoria del profesor Michelangelo Guidi. La nota de Guidi plantea, sin resolverlo, el problema sobre si el Islam es, como religión, conciliable con el progreso moderno y susceptible de evolución. Se refiere a un reciente librito del prof. R. Hartmann, "profundo y diligente estudioso alemán de lenguas y civilizaciones orientales", titulado Die Krisis des Islam, que fue publicado luego de una estada en Angora y que responde afirmativamente a la cuestión; además se refiere al juicio expresado por el profesor Kampffmeyer en un comentario del libro, publicado en Oriente Moderno (agosto de 1928), en el sentido de que una breve estada en Anatolia no puede ser suficiente para juzgar cuestiones tan vivas, etc., que demasiadas de las fuentes de Hartmann son de origen literario y que las apariencias engañan, en Oriente más que en otra parte, etc. Guidi (por lo menos en esta nota) no saca conclusiones, recordando solamente que nos puede ayudar la opinión de los mismos orientales (¿pero ellos no son "apariencias" que engañan, tomados uno por uno, etc.?) a pesar de que al comienzo había escrito que sería utópico pensar que el Islam pueda permanecer en su espléndido aislamiento y que en tanto maduren en ella nuevos y formidables agentes religiosos, y que la fuerza implícita en la concepción oriental de la vida se imponga al materialismo occidental y reconquiste el mundo.

Me parece que el problema es mucho más simple de cuanto se lo desea hacer aparecer, ya que implícitamente se considera al "cristianismo" como inherente a la civilización moderna, o por lo menos no se tiene el valor de plantear la cuestión de las relaciones entre cristianismo y civilización moderna. ¿Por qué el Islam no habría de poder hacer lo que hizo el cristianismo? Me parece, antes bien, que la ausencia de una maciza organización eclesiástica del tipo cristiano-católico facilitaría la adaptación. Si se admite que la civilización moderna en su manifestación industrial-económico-política terminará por triunfar en Oriente (y todo parece probar que así acontecerá y que estas discusiones sobre el Islam sobrevienen porque existe una crisis determinada justamente por esta difusión de elementos modernos), ¿por qué no se debe concluir que necesariamente el Islam evolucionará? ¿Podrá permanecer tal cual? No, ya no es el mismo de antes de la guerra. ¿Podrá caer de golpe? Absurdo. ¿Podrá ser sustituido por una religión cristiana? Resulta absurdo pensarlo para las grandes masas. Hasta el mismo Vaticano reconoce que es contradictorio querer introducir el cristianismo en los países en que está siendo introducido el capitalismo: los orientales ven en ello el antagonismo que en nuestros países no se ve porque el cristianismo se ha adaptado molecularmente y se ha convertido en jesuitismo, es decir, una gran hipocresía social: de ahí la dificultad de la tarea de las misiones y el escaso valor de las conversiones, por otra parte limitadas. En realidad, la dificultad más trágica para el Islam la constituye el hecho de que una sociedad entorpecida por siglos de aislamiento y por un régimen feudal corrompido (¡¡naturalmente, los señores feudales no son materialistas!!) se pone demasiado bruscamente en contacto con una civilización frenética que se encuentra ya en la etapa de su disolución. El cristianismo ha empleado nueve siglos para evolucionar y adaptarse, lo ha hecho en pequeñas etapas, etc. El Islam se ve obligado a desarrollarse vertiginosamente. Pero en realidad, el Islam reaccionó del mismo modo que el cristianismo: la gran herejía sobre la que se levantarán todas las herejías propiamente dichas es el "sentimiento nacional" contra el cosmopolitismo teocrático. Aparece luego el motivo del retorno a los "orígenes", tal cono ocurrió en el cristianismo, es decir, a la pureza de los primeros textos religiosos contrapuesta a la corrupción de la jerarquía oficial. Los Wahhabitas [movimiento islámico fundamentalista fundado por el reformador del siglo XVIII, Ibn Abd al-Wahhab (1703-1792) y en la actualidad credo oficial de Arabia Saudí] representan esta tendencia y el Sirdar Ikbal Ali Shah explica con este principio las reformas de Kemal Pashah en Turquía: no se trata de "novedades" sino de un retorno a lo antiguo, a lo puro, etc. Me parece que Sir-dar Ikbal Ali Shah demuestra justamente que entre los musulmanes existe un jesuitismo y una casuística tan desarrollados como en el catolicismo.

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