Notas sobre cultura norteamericana.

G. A. Borgese [Giuseppe Antonio, 1882-1952, escritor y periodista antifascista], en Strano Interludio" (Corriere della Sera, 15 de marzo de 1932), divide la población de los Estados Unidos en cuatro estratos: la clase financista, la clase política, la Inteligencia y el Hombre común. La Inteligencia es en extremo minúscula, comparada con las otras dos primeras clases: sólo algunas decenas de millares concentrados especialmente en el Este, entre los que se cuenta algún millar de escritores. "No se juzgue solamente por el número. Esta clase es de las mejor dotadas del mundo. Uno de sus miembros la compara con lo que fue la Enciclopedia [Enciclopédie, dirigida por Diderot y D'Alembert]en la Francia del siglo XVIII. Por ahora, para quien no guste exagerar los hechos, ella parece un cerebro sin miembros, un alma sin fuerza operativa; su influencia sobre la cosa pública es casi nula." Observa que luego de la crisis, la clase financista que antes dominaba a la clase política, en estos últimos meses ha "sufrido" el control y la ayuda de ésta. "El Congreso apoya a la banca y a la bolsa; el Capitolio de Washington apuntala a Wall Street. Esto mina el antiguo equilibrio del Estado americano, sin que surja un nuevo orden."

Ya que, en rigor, en los EE.UU. la clase financista y la clase política son la misma cosa, o dos aspectos de la misma cosa, el hecho significaría que ha ocurrido una diferenciación propiamente dicha, es como decir que la etapa económico-corporativa de la historia norteamericana está en crisis y en condiciones de dar paso a una nueva etapa; ello se verá claramente si se da una crisis de los partidos históricos (republicano y democrático) y la creación de algún partido nuevo y poderoso que organice permanentemente la masa del Hombre común. Los gérmenes de ese desarrollo existían ya (partido progresista), pero la estructura económico-corporativa siempre ha intervenido eficazmente en contra de ellos.

La observación de que la Inteligencia norteamericana tiene una posición histórica como la de la Enciclopedia francesa en el siglo XVIII es muy aguda y puede ser desarrollada.

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