Intelectuales alemanes.

1) Hans Frank, [1900-46, funcionario nazi y luego gobernador de Polonia, colgado en Nuremberg] El derecho es la injusticia. Nueve relatos para demostrar que summun, jus summa injuria. Frank no es un joven que quiera hacer paradojas: tiene cincuenta años y se ha publicado una antología de sus relatos de historia alemana para las escuelas. Hombre de fuertes convicciones. Combate el derecho romano, dura lex, y no simplemente una u otra ley inhumana y anticuada sino la noción misma de norma jurídica, es decir: la de una justicia abstracta que generaliza y codifica, que define el delito y pronuncia la sanción.

El caso de Hans Frank no es un caso individual, es el síntoma de un estado de ánimo. Un defensor de Occidente podría ver allí la rebelión del "desorden alemán" contra el orden latino, de la anarquía sentimental contra la regla de la inteligencia. Pero los autores alemanes lo entienden más bien como la restauración de un orden natural sobre las ruinas de un orden artificioso. De nuevo el examen personal se opone al principio de autoridad, que es atacado en todas sus formas: dogma religioso, poder monárquico, enseñanza oficial, estado militar, lazos conyugales, prestigio paterno y, sobre todo, la justicia que protege a esas instituciones caducas, que no es más que coerción, comprensión, deformación arbitraria de la vida pública y de la naturaleza humana. El hombre es infeliz y malo mientras está encadenado por las leyes, por las costumbres y por las ideas recibidas. Es necesario liberarlo para salvarlo. La virtud creadora de la destrucción se ha convertido en un artículo de fe.

Stefan Zweig [1881-1942, pacifista], H[einrich]. Mann [1871-1950, novelista como su hermano Thomas], Remarque [Erick Paul, 1898-1970, pacifista: Sin novedad en el frente], Glaeser, Leonhard Frank [1882-1961, dramatiza sobre la destrucción del espíritu individual por la sociedad burguesa] ...

2) Leonhard Frank, La razón: el héroe asesina a su ex profesor porque éste le había deformado el alma; el autor sostiene la inocencia del acusado.

3) Franz Werfel [Praga, 1890-1945]: en una novela sostiene que el asesino no es el culpable, sino la víctima; no hay en él nada de Quincey [Tomas De, 1785-1859, escritor inglés], se trata de un acto moral. Un padre, general imperioso y brutal, destroza la vida de su hijo haciéndolo soldado sin que tenga vocación: ¿no es ése un delito de lesa humanidad? Debe ser inmolado como doble usurpador: como padre y como jefe. Nace así el parricidio, la absolución de Orestes; no en nombre de la piedad por la culpa trágica, sino en razón de un imperativo categórico, de un monstruoso postulado moral. --La teoría de Freud --el complejo de Edipo --el odio al padre --padre, modelo, rival y primera expresión del principio de autoridad-- puesto en el orden de las cosas naturales (Cfr. Hauptmann [Gerhart, 1862-1946, ppal. intérprete del movimiento naturalista en la literatura alemana, Antes del amanecer es un retrato realista de las luchas de la clase obrera], Michael Kramer; la novela de Jakob Wassermann [1873-1934, novelista], Un padre). La influencia de Freud [1856-1939] sobre la literatura alemana es incalculable y es la base de una nueva ética revolucionaria (!). Freud ha dado un aspecto nuevo al eterno conflicto entre padres e hijos. La emancipación de los hijos de la tutela paterna es la tesis en boga entre los novelistas actuales. Los padres abdican a su "patriarcado" y hacen penitencia honrosa ante los hijos, cuyo sentido moral ingenuo es el único capaz de destrozar el contrato social tiránico y perverso, de abolir las constricciones de un deber falaz.

4) Wassermann, Der Fall Mauritius, típico ataque contra la justicia.

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