Emmanuel Berl.

Ha escrito un libro, titulado Mort de la pensée bourgeoise, que al parecer ha tenido cierta resonancia. En 1929 pronunció en Medan, en casa de Zola [Emile, 1840-1912, escritor: naturalismo sociológico, socialismo; escribió Yo acuso contra el complot del Estado Mayor en el caso Dreyfus], un discurso con motivo de la peregrinación anual (creo) de los "Amigos de Zola" (demócratas, Jeunesses Laiques et [jóvenes laicos y] républicaines, etc.). "Después de la muerte de Zola y de Jaurès [Jean, 1858-1914, socialista moderado], nadie más sabe hablarle al pueblo del pueblo y nuestra literatura de estetas [quien se fija más en la forma (estética) que en el contenido] muere por su propio egocentrismo". Zola en literatura y Jaurès en política fueron los últimos representantes del pueblo. Pierre Hamp habla del pueblo, pero sus libros sólo los leen los literatos. Margueritte es leído por el pueblo, pero no habla del pueblo. El único libro francés que sigue a Zola es Le feu [El fuego], de Barbusse [Henri, 1873-Moscú 1935; novelista francés, militante comunista], y ello porque la guerra había hecho renacer en Francia cierta fraternidad. Hoy la novela popular [¿qué se entiende por novela popular?] se separa cada vez más de la literatura propiamente dicha, que se ha convertido en literatura de estetas.

La literatura separada del pueblo perece --el proletariado excluido de la vida espiritual (!) "n'est plus fondé en dignité" (pierde su dignidad) [es verdad que la literatura se aleja del pueblo y se convierte en fenómeno de casta, pero ello da una mayor dignidad al pueblo; la tradicional "fraternidad" no ha sido más que la expresión de la bohemia literaria francesa, cierto momento de la cultura francesa desde el 48 hasta el 70; con Zola hubo cierta renovación]. "Et autour de nous, nous sentons croître cette famine du peuple, qui nous interroge sans que nous puissions lui répondre, qui nous presse sans que nous puissions le satisfaire, qui réclame une justification de sa peine sans que nous puissions la lui donner. On dirait que les usines géantes déterminent une zone de silence de laquelle l'ouvrier ne peut plus sortir et où l'intellectuel ne peut plus entrer. Tellement séparés que l'intellectuel, issu du milieu ouvrier, n'en retrouve point l'accès." "La fidélité difficile, écrit Jean Guéhenno, peut être la fidélité impossible. Le boursier n'établit nullement, comme on pouvait l'espérer un pont entre le prolétariat et la bourgeoisie. Un bourgeois du plus, et c'est bien. Mais ses frères cessent de le reconnaître. Ils ne voient plus en lui un des leurs. Comme le peuple ne participe nullement aux modes d'expression des intellectuels, il faut ou bien qu'il s'oppose à eux, qu'il constitue une sorte de nationalité avec son langage propre ou bien qu'il n'ait pas de langage du tout et s'enlise dans une sorte de barbarie" [Y alrededor de nosotros sentimos crecer el hambre del pueblo que nos interroga sin que podamos contestarle, sin que podemos satisfacerlo, esto reclama una solución de su pena sin que nosotros podemos dársela. Uno diría que las fábricas gigantescas determinan una zona de silencio de la cual el obrero ya no puede salir y donde el intelectual ya no puede entrar. Tanto que el intelectual, originado del ambiente obrero, no recupere el acceso a él. " "La fidelidad difícil, escribe Jean Guéhenno, puede ser la fidelidad imposible. El poseedor de privilegios no dispone nada, cómo uno podría esperar que sea él un puente entre el proletariado y la burguesía. Es un burgués más, y está bien. Pero sus hermanos dejan de reconocerlo. Ellos ya no ven en él a uno de los suyos. Como el pueblo no participa en ninguno de los modos de expresión de los intelectuales, es necesario, o que él se oponga a ellos y constituya una clase de nacionalidad con su propio lenguaje, o bien que él no tome el idioma de todos y se sumerja en una clase de barbarismo]. La culpa es de los intelectuales, que se han hecho conformistas, mientras que Zola era revolucionario (!); son escritores refinados y preciosistas en el estilo, escritores de diarios íntimos, en cambio Zola era épico.

Pero también el mundo ha cambiado. Zola conocía un pueblo que hoy ya no existe, o por lo menos ya no tiene la misma importancia. En el gran capitalismo, el obrero taylorizado [Frederick W. Taylor, 1856-1915, ing. estadounidense, metodizó producción acero] sustituye al viejo pueblo que todavía no se distinguía bien de la pequeña burguesía y que aparece en Zola, como en Proudhon, en Victor Hugo, en George Sand y en Eùgene Sue [1804-1857, médico de la Marina francesa devenido en escritor]. Zola describe la industria naciente. Pero si bien la tarea del escritor es ahora más difícil, no por eso debe ser descuidada.

Por lo tanto, retorno a Zola, retorno al pueblo: "Avec Zola donc ou avec rien, la fraternité ou la mort. Telle est notre devise. Tel notre drame. Et telle notre loi" [Con Zola entonces o con nada, la fraternidad o la muerte. Tales son nuestros lemas. Tal nuestro drama. Y tal nuestra ley.]

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